PRESAGIOS DE TORMENTA EN EL OCASO CEHEGINERO – GALERÍA FOB.

17 Sep

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CEHEGÍN, LO MIRES COMO LO MIRES – GALERÍA FOB.

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CEHEGÍN – CONTRASTES – GALERÍA FOB.

17 Sep

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IMPACTOS MEDIOAMBIENTALES Y CULTURALES – “COSAS DE CEHEGÍN” – ARTÍCULO Y GALERÍA FOB.

17 Sep

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Unas imágenes que nos dejan al descubierto, la falta de sensibilidad y conocimiento sobre nuestros valores, tanto a nivel personal como municipal, pues entiendo que que deberían ser ángeles custodios de nuestro patrimonio por obligación.

De cualquier forma, esto es lo que hay y, mucho más, o sea, un conjunto de elementos que, el visitante va a recoger con una simple cámara o móvil, como un desgarro más a nuestro conjunto – digamos – de valores.

Francisco Ortega Bustamante

Contribución caravaqueña a las Fiestas de Cehegín de 1868

11 Sep

Fotografía-Virgen-Maravillas-1860

En 1866 los caravaqueños idearon un ingenioso plan para revitalizar las celebraciones de Semana Santa y reorganizar sus procesiones, que en esa época se encontraban en franco declive, consistente en ofrecer los puestos de mayor responsabilidad a personalidades destacadas de la vida social de la localidad, pensando que sus relaciones y recursos económicos servirían para aumentar su realce y ayudar a su consolidación, de modo que D. Fernando Díaz de Mendoza y Uribe, hijo del Conde de Balazote y Marqués de San Mamés, fue elegido Hermano Mayor de la Cofradía de San Juan Evangelista, conocida popularmente como “los blancos”.

Virgen Maravillas, 1860

Una de sus primeras medidas fue la adquisición de los instrumentos necesarios para formar una banda de música “para el servicio exclusivo de la dicha cofradía”, sufragando personalmente todos los gastos. Su generosa donación fue muy acogida por los cofrades,  que no dudaron en trasladarse a la estación de Calasparra para tributarle un entusiasta recibimiento “a son de música” al conocerse la noticia de su regreso de la capital con el instrumental, continuándose la celebración a su llegada a Caravaca: “entraron al anochecer con multitud de hachas de viento, recorriendo las calles principales con la música, hasta dejarlo en su casa entre vivas y aclamaciones vertidas por el numeroso gentío que se había reunido”. La banda se formó de inmediato bajo la dirección de D. Alfonso García, estrenándose el instrumental y los “lucidos uniformes” confeccionados a tal efecto en las procesiones de Semana Santa del año siguiente.

Y así llegamos al año 1868 en el que banda de música de Cehegín, “que, con menos elementos, no deja de encontrarse a bastante altura”, tuvo algunas dificultades que le impidieron participar en las fiestas patronales celebradas en esa villa en honor de la Virgen de las Maravillas desde el primer tercio del siglo XVIII. Para suplir esta ausencia se pidió la colaboración de la Banda de Música de los Blancos de Caravaca.

La demanda fue rápidamente admitida por el Marqués, que haciendo gala de su proverbial generosidad aceptó sin solicitar retribución alguna, haciéndose cargo personalmente él de los gastos que pudieran producirse. Sobre este suceso así como del desarrollo de las fiestas existe una excelente crónica firmada por el joven político y escritor D. Ramón Chico de Guzmán, publicada en el diario La Paz de Murcia el 24 de septiembre, que nos permite conocer con detalle gran parte de lo sucedido: “Las fiestas han durado seis días, y, como de costumbre, su programa se ha compuesto de funciones de iglesia, procesiones, serenatas, corridas de toros y fuegos artificiales”.

Los actos religiosos más destacados consistieron en tres funciones de iglesia a cargo de los “reputados oradores” D. Esteban Guerra y D. Cayo Ortega, párroco de la ciudad, además de las tradicionales procesiones, en tanto que entre los civiles sobresalieron las tres novilladas que “los amables empresarios de la plaza de los toros han hecho cuanto estaba de su parte por complacer al público” y de las que desgraciadamente desconocemos quienes fueron sus participantes y los toros que se lidiaron. Pero sin lugar a duda el hecho de mayor relevancia, así lo afirma el cronista, fue la participación de la banda caravaqueña ya que durante los seis días que permanecieron en Cehegín realizaron pasacalles por las principales calles de la población, acompañaron las procesiones, amenizaron las corridas de novillos  dieron dos serenatas “en la plaza principal de esta villa”.

La llegada de la banda caravaqueña, encabezada por el Marqués de San Mamés, se produjo en la noche de día 7, siendo recibida por los representantes del ayuntamiento, los “celosos y activos” mayordomos de las fiestas y numeroso público “con innumerables luces” que la acompañaron en su trayecto.

Las serenatas tuvieron lugar las noches de los días 10 y 11 y en ellas hizo nuevamente gala de su generosidad el Marqués ya que para ellas “trajo de Caravaca un espacioso tablado que adornó con bonitos trasparentes, iluminándole profusamente con bombas de porcelana, estrellas de colores, y para algunas piezas con fuegos artificiales y luces de bengala”. La fastuosidad de la puesta en escena unida a lo exótico del vestuario, ya que llevaban “ricos y pintorescos trajes de guerreros romanos”, sin duda procedentes de los que la Cofradía a que pertenecía la banda utilizaba en los cortejos bíblicos característicos de las procesiones de Semana Santa de Caravaca en aquella época, confirieron mayor realce al espectáculo complaciendo a los numerosos espectadores que asistieron a las mismas: “El repertorio de ambas serenatas ha sido brillante y escogido, alternando en ellas, con los mejores trozos de la Lucrecia. El Nabuco, la Lucía. El Poliuto y La Sonámbula, animados y caprichosos juguetes musicales, composición en su mayor parte de individuos de la misma banda. La ejecución fue esmeradísima y dejó cumplidamente satisfecho al auditorio, que premió a los ejecutantes con nutridos y numerosos aplausos, arrojándoles con profusión palomas, coronas de flores y versos”.

Para compensar la generosidad del Marqués, el Ayuntamiento de Cehegín se reunió en sesión extraordinaria el 12 de septiembre con la única finalidad de nombrarlo Hijo Adoptivo de la ciudad “interpretando fielmente los deseos de todas las personas sensatas y de buen criterio del pueblo y las del vecindario en general”, reseñando también en la correspondiente acta sus cualidades personales, subrayando “su esclarecida clase, fino porte, laudable desprendimiento, ideas generosas y corazón sublime, sencillo y bondadoso”, apareciendo publicada la noticia en diversos periódicos, algunos de tirada nacional como el madrileño “La España”.

Concluidas las fiestas, la banda regresó a Caravaca en la tarde del día 13 siendo acompañada en su despedida hasta “bastante distancia de la población la inmensa mayoría de este vecindario, sin distinción de sexos ni categorías”. Por su parte las autoridades, los mayordomos, los empresarios taurinos y algunos vecinos les escoltaron hasta Caravaca, donde fueron recibidos por una gran muchedumbre que no cesó de vitorearlos y aplaudirlos, no solo a ellos sino también “a la música y a los cehegineros”, hasta la llegada a la casa del Marqués, donde se obsequió a los concurrentes con un “magnífico buffet”, a la que asistió el ilustre cronista ceheginero, tras el cual se efectuó un improvisado concierto por varios de aficionados locales presentes en la ocasión, dando con ello por concluida la participación caravaqueña en las fiestas de Cehegín de ese año.

Este y otros hechos demuestran que más allá de la “típica y tópica” rivalidad entre ciudades vecinas, a lo largo de la historia se han sucedido numerosos episodios en los que la colaboración, ayuda y auxilio mutuo fue siempre la nota dominante, circunstancia esta que tampoco pasó desapercibida para el autor de la crónica, que se despide exponiendo los motivos que le llevaron a ello: “Dispense V., señor director, la gran extensión de esta carta, no esta dictada por un sentimiento de vanidad pueril, ha nacido de la íntima alegría y él inmenso júbilo que en mí produce la realización de una idea que hace mucho tiempo vengo acariciando: la fraternidad de estos dos pueblos. Las relaciones entre la ciudad de Caravaca y la villa de Cehegín no eran tan cordiales como debía esperarse de la proximidad en que se encuentran: rancias preocupaciones, luchas políticas, mezquindades locales habían introducido en ellas cierta tirantez que era preciso cortar”.

Francisco Fernández García/Archivo Municipal de Caravaca

 

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UN CARTEL DE FELICITACIÓN PARA TODOS DESEANDO SIEMPRE LO MEJOR PARA NUESTRAS FIESTAS – FOB.

8 Sep

CARTEL DE FELICITACION FIESTAS 2017-

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ALGUNAS FOTOS QUE NOS ANUNCIAN EL COMIENZO DE LAS FIESTAS ENTRE CALLES BANDERAS Y NUESTRA PATRONA – GALERÍA FOB.

8 Sep

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