LOS SUEÑOS – CONOCIMIENTOS Y SIGNIFICADOS V PARTE – PESADILLAS.

28 Nov

Se presentan de una diversidad de formas muy diferentes y muy difíciles de interpretar, ya que el subconsciente de cada individuo, puede guardar o percibir, situaciones muy desagradables según su vida en pasado, presente o en un supuesto futuro a corto o medio plazo, sin olvidar, la influencia de las presiones o situaciones que se están viviendo en el presente.

A lo largo de la vida de cada individuo, se pueden tener tantas pesadillas que, sería un gran riesgo aventurarse a dar un número como media en forma de una estadística errónea a todas luces.

Existen innumerables formas o situaciones de vivir o experimentar cada pesadilla por la que pasamos, tanto es así, que casi siempre tenemos la tendencia de  intentar olvidarlas a toda costa, aún más, cuando no tenemos ni la menor idea de por donde buscarle su interpretación o asociación con nuestra persona, nuestra vida o de las personas que nos rodean, admitiendo que forzosamente, asociamos siempre y sistemáticamente, la pesadilla con lo negativo, todo lo que sea malo o incluso con la muerte o el riesgo de acercamiento, dado a que son las que más nos preocupan.

Las hay que,  se tienen como la necesidad de salir de una situación embarazosa ante una discusión o incluso pelea con alguien sin encontrar el motivo, pero que durante el sueño y, ante la presión o el agobio de lo que estamos viviendo, el sistema nervioso se altera de tal forma, que ejerce una tensión general de todo el cuerpo acompañada de una aceleración de nuestro ritmo cardiaco, incluso sudoración y ansiedad, propios del momento por el que pasamos.

Hay otras en que no nos afectan a nosotros directamente,  pero las vivimos como pesadilla, porque están afectando a personas cercanas a nosotros y,  no importa que es lo que esté ocurriendo, da igual, la cuestión es que produce en nuestra mente y nuestro cuerpo un gran desiquilibrio y malestar durante esa experiencia onírica.

A veces, las pesadillas provienen de nuestro pasado más cercano o más remoto, incluso, algunas, pueden arrastrar raíces de otras supuestas vidas anteriores, pues no debemos olvidar de que el alma es una energía y, como tal no se destruye, pudiendo perfectamente y durante ese estado de sueño, viajar y retomar instantáneas de otro tiempo. La ley del Karma lo corrobora.

En ocasiones, vivimos verdaderas y desagradables pesadillas fantasmagóricas, o sea, experimentamos de alguna manera, la presencia ante nosotros, de entidades fantasmales o lugares que nos envuelven en ese ambiente que nos hace ver o vivir esos momentos, como reales e interminables, incluso nos paraliza de tal manera, que intentamos gritar o movernos para que alguien nos ayude y, es imposible. No tenemos voz ni tampoco movimiento, ya que el alma ha salido de viaje, es a su regreso cuando cuerpo y alma se unen de nuevo que, despertamos muy angustiados y atormentados por el pánico y la incertidumbre que nos crean estas situaciones tan embarazosas y molestas.

Por último y, para dejar el tema aparcado ya que es casi infinito, decir, que también se producen por un cúmulo de experiencias de nuestro propio pasado, niñez o juventud, también producidas por los hábitos de vida y un desequilibrio en horarios de descanso y trabajo, así como en la propia alimentación, sin dejarnos de lado los fármacos de los que pocos humanos se libran y, que en un conjunto sumado al estrés diario, ponen en marcha mecanismos de la mente involuntarios durante el sueño, a modo de válbula de escape, como algo necesario de liberar aunque no nos guste.

Francisco Ortega Bustamante.

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