Archivo | marzo, 2012

EL DRAGÓN Y LA GÁRGOLA EN LA PLAZA DE LAS ERAS VIEJAS.

31 Mar

Una visita obligada a este lugar, nos puede hacer viajar en el tiempo de la fantasía, la magía y la mitología, al mismo tiempo que poder recoger unas fotos para perpetuar el tiempo en el tiempo.

 

INSPIRACIÓN – APENAS

27 Mar

Apenas puedo caminar por las calles solitarias, pues me he acostumbrado a la sombra de tu compañía, o sea, a ti. A tu memoria y a la necesidad de pensarte a cada instante.

Cada rincón me recuerda un momento diferente y mágico. Cada recuerdo tiene cara y expresión, incluso su aroma particular. Deambulo cogido de la mano del silencio.

El fresco de la brisa empujada a través de la estrechez de calles, como pasillos o rincones sin salida, me ponen la trampa para que bese esa pared en donde una vez soñé que te besaba. Abrazado a ti y a todo tu ser. Ya ves. Un sueño imposible.

Apenas deseo caminar. Me niego si no me acompañas como una estrella o cometa que me guíe. No quiero seguir andando sólo. Ven conmigo ahora. Te necesito tanto…

El silencio me gusta por la paz que me aporta. Por contemplar la belleza de unas flores de maceta enjaulada entre rejas con colores castigados. Por ese ventanuco que deja oír el crujir de sus viejas maderas movidas por el viento. Por ese olor de vida sin vida.

Apenas, de nuevo, puedo avanzar en mi empeño. En realidad no tengo dirección ni horizonte en este viaje sin principio ni final. Mi vida. Quizá tú eres el timón que me guiara. La brújula que me indique como encontrarte y conseguirte. El lugar acertado para vivirte en realidad y no en sueño.

Mis manos se sienten vacías al no poder acoger las tuyas. Jamás pude hacerlo. Pero me conformo con pensar que alguna vez sea un hecho. Pasear cogidos de verdad como símbolo de libertad en el amor y en la esperanza. En este o en otro mundo distinto. Como algo que nace, crece y se reproduce. Tú eres la matriarca. ¡Mi matriarca!

Apenas otra vez, si tengo fuerzas para mirar hacia arriba y escalar a las estrellas de esa noche. La noche de los tiempos. La noche de mis vidas. Quiero coger una de ellas. Están muy lejos. Pero para el amor no hay distancias y podría conseguirla. Ayúdame a subir. A volar hasta esa estrella. Déjame estar a tu lado y, habré ganado el firmamento y la gloria. Tu gloria.

Francisco Ortega Bustamante          27-3-2012

“En tu memoria eterna: Anaitsabes”

 

EL PASTOR SOLITARIO – NO ME CANSARÍA NUNCA DE ESCUCHARLA.

26 Mar

MUY BELLA EN SU SILENCIO.

26 Mar

FRASES DE INTERNET.

26 Mar

CITAS FOB.

24 Mar

“Cuando alguien sabe algo, todos vienen para conocer y aprender, pero, cuando alguien sabe mucho, te quitan de enmedio para que no les tapes la luz”.

FOB.

XIII CONCENTRACIÓN NACIONAL DE BANDAS DE CC Y TT CIUDAD DE CEHEGÍN – UN POCO DE HISTORIA.

24 Mar


Para éste logro y sin escatimar esfuerzos, se consigue que lleguen hasta nuestra ciudad Bandas de Cornetas y Tambores, de cualquier lugar de nuestro País. Acreditadas Bandas con un respetuoso nombre y valía, que convierten nuestra Patria chica, en una melodiosa “Caja de Resonancia”. Lugar, que en ese día rezuma música por los cuatro costados…. cornetas, tambores, cajas, bombos, cajas chinas, gaitas….un “solo”…. y “la carne de gallina”.

Don Antonio Ródenas Gómez, creó la Banda de Cornetas y Tambores Infantil allá por el año 1.976, casi una treintena de años. La mayoría de componentes de la banda rondaban entre los ocho y catorce años.

Hay que destacar alguna excepción, como algún niño de cuatro años, o un único de dieciocho; éste último, fue quien por sus avanzados conocimientos enseñó a tocar a toda la banda, su nombre, Pedro.

No olvidemos que Antonio Ródenas no estaba sólo, pues su mujer y compañera Doña Teresa Calvache Ramírez, a la que todos llamaban cariñosamente “Tere Ródenas”, siempre estuvo a su lado compartiendo todo el trabajo  que ésta ardua tarea les llevaba a grandes trasiegos constantes, para enseñar y ayudar en todo, a éste puñado de más de ochenta niños que componían en aquel tiempo la mencionada Banda.

A veces, tenían que desplazarse a otros lugares para tocar en alguna procesión, alguna fiesta…. como Caravaca en Mayo, y otro tipo de compromisos. Su nombre de pila: “Juvenil 77”, pero a veces y por ser tan numerosa, se dividía en dos partes para poder atender dos lugares al mismo tiempo, y de éste modo pasó a tener un nombre cada mitad: “Juvenil 77 y Juvenil 78”.

Debo hacer mención especial a mi entrañable amigo y compañero, Francisco Pérez Fernández, ya, que sin su infatigable constancia, no hubiera sido posible éste trabajo, pues su inquietud y grandes aspiraciones para “su” “ Banda de Cornetas y Tambores”, (pues como componente de ella), le ha llevado al difícil campo de la investigación, para tratar de recopilar toda la información posible, en forma de fotos, documentos gráficos y entrevistas, que hoy se convierten para mí, en un gran abanico de historia en color y blanco y negro, o sea, presente y pasado del “Murmuro del Tambor”.

Él, ha dejado caer sobre mis cansadas manos, otro puñado de papeles cargados de historia, y que yo, dentro de mis posibilidades, tengo que tratar de desmenuzar cariñosamente y con mucho tacto. ¡Gracias Paco!

Él, ha mantenido a lo largo de sus entrevistas conversaciones muy interesantes con antiguos componentes de la “Banda”, y en distintas etapas. Unos estuvieron en ella más tiempo, otros por diferentes motivos, menos tiempo, pero de lo que no cabe duda alguna, es que todos coinciden en la misma versión sobre la narración de sus experiencias vividas en la “Banda” junto a Don Antonio Ródenas y su esposa.

Éste matrimonio junto con sus hijos que también fueron componentes de dicha “Banda”, desde muy niños, cuidaba siempre de todos los detalles para cubrir las necesidades de cada uno.

No cobraban por sus actuaciones, pero a cambio, eran compensados con viajes y excursiones, que Antonio y Tere preparaban cuidadosamente para que no faltasen bocadillos y otras viandas, pues había que tomar energías para desarrollar mejor esas largas sesiones de “corneta y tambor”.

Antes, los medios eran precarios, y los ensayos había que realizarlos donde buenamente se pudiese, unas veces lo hacían en la “Plaza de Toros”, en otras ocasiones en bancales o solares a la espalda del cine Luzy, (hoy estación de autobuses), y algunos otros lugares más.

En uno de los testimonios recogidos, hace alusión a la primera indumentaria o uniforme que los componentes de la “Banda”, lucían en sus jóvenes cuerpos: Al principio llevábamos un pantalón negro, una camisa blanca, con unas manoplas también blancas. Luego nos hicimos una comisa azul con unos cordones rojos, y una boina con el escudo de Cehegín. Por último, se nos hizo una chaqueta roja con cordones blancos, y un gorro alto también rojo.

Es necesario resaltar, que en otra conversación mantenida con Doña Josefa Sáez Figueroa, también se ha obtenido una valiosa información. Pues fue ella la persona que se encargaba de bordar los escudos de Cehegín para las boinas de  “Juvenil 77”, que en aquel tiempo los cobraba a quince pesetas, lo que hoy en la actualidad equivaldría a unas dos mil pesetas, o sea, doce euros.  Ésta Señora es más conocida por el sobrenombre de “Pepa la Bordadora”, que a su vez es Presidenta de la “Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz” “Marrones”, y que también creó su propia “Banda de Tambores”.

Si éstos sonoros desfiles de “Cornetas y Tambores” causaban gran emoción y animosidad entre las gentes que los presenciaban, no menos impacto causó, la incorporación de un nutrido grupo de chicas, que de la mano de Don Antonio Valero Elbal, se consolidó como el grupo de “Majorettes”, y a la par en el tiempo, acompañaron a todas partes a la “Banda de Cornetas y Tambores”, dando un toque de juventud, ternura, belleza y alegría, a los desfiles, que junto con el colorido de sus uniformes y su empeño por hacer bien las cosas sin perder la sonrisa de sus caras, consiguieron durante años, que las gentes aplaudiesen al mismo ritmo, que el “Murmuro del Tambor”.

Éstas chicas, según palabras del propio Don Antonio Valero, no sólo acompañaban a la “Banda”, sino, que en diversas ocasiones actuaban con autonomía propia. En un par de ocasiones lo hicieron en el “Cine Cháver” (hoy Cámelot), con el objetivo de recaudar fondos para la Semana Santa, y en alguna otra ocasión lo hacían en la “Plaza de Toros”, también, como es natural, para otra obra benéfica: “La Lucha Contra el Cáncer”.

Emilia Valero, hija de Antonio Valero, fue la encargada de enseñar a las chicas los movimientos que deberían hacer en los desfiles, así como el manejo de la barita niquelada que portaban en sus manos, y todo coordinado con un silbato, que previos ensayos, ya sabían qué hacer en cada momento.

La modista de las “Majorettes”, fue Dolores Arévalo Moya y nos dice textualmente: He trabajado en el oficio de modista durante cuarenta años. Me unía con Antonio Valero y su mujer una gran amistad. Yo lo tenía difícil para comprar la tela en Lorca. Recuerdo el traje primero, era precioso; sombrero de copa, chaquetilla negra de raso, falda plisada roja, unas botas blancas y en la mano una varilla. La falda era de punto, el punto plisa poco, pero aún así quedó muy bien. Fue muy complicado hacer el traje a medida a unas cuarenta chicas, pero me lo propuse y se lo fui probando una a una, quedó muy bien, iban preciosas.

He querido plasmar el diálogo con ésta mujer de forma íntegra, porque recoge un detalle en el vestuario, que sería clave para el inicio de lo que hoy son, las mujeres que acompañan al “Sto. Sepulcro”, la noche del Viernes Santo, vestidas de “Manolas”. Alguien, aprontó una idea al grupo de “Majorettes”, y yo voy a aportar una foto cedida por Francisco Pérez Fernández, que lo dice todo. La idea consistía ni más ni menos, en que las “Majorettes”, se vistieran de “Manolas” y acompañasen al “Sto. Entierro”, y que aprovechando esa “Chaquetilla” negra de raso que menciona Arévalo, complementada con una falda negra y una teja con mantilla lo tendrían más fácil, quedando de éste modo la tradición en auge, de acompañar al “Sto. Sepulcro”, las “Manolas”, que al son de la “Banda de Cornetas y Tambores “, desfilan con elegancia y religiosidad año tras año.

Don Francisco Peñalver Ruiz, (Director del Coro Clásico de Cehegín), también aportó algunos datos sobre éste tema: Cuando organizamos los certámenes en el Cháver, Antonio Valero quería ayudar en lo que pudiera. Yo pensé que por el estilo que tenían sus Majorettes, a parte de los desfiles que hacían tan estupendos, podía enseñarlas a preparar algo tipo revista musical, así me puse a trabajar con ellas.

Busqué discos apropiados para la ocasión, entonces en el Cháver no había piano (vino después), pero sí un tocadiscos. Me inventé los movimientos apropiados que tenían que hacer al son de la música que sonaba en el tocadiscos.

Todo lo que preparamos lo saqué de discos de Revistas de la época, incluso de años anteriores, la edición del disco era de 1.974, pero la música sería de los 40. Los artistas del disco pasaron casi todos por Cehegín. En los años 40 vino “Compañía De Revista De Mari Begoña”, Begoña como primera vedette y Queta Clavel como segunda. La parte cómica de ésta revista la ponían los famosos: Lepe-Cervera-Heredia. Con las obras “Cinco minutos nada menos” y “La blanca doble”.

Yo monté para las Majorettes “La Blanca Doble”, los autores de la música fueron los maestros Paradas-Jiménez y Guerrero, y el director musical fue Jacinto Guerrero, compositor de zarzuelas.

Dentro de la blanca doble, monté “Encaje De Bolillos”, el traje que utilizaron para esto fue el de manola con su teja. También preparamos “El Sabio Salomón” de la obra “La Chacha, Rodríguez y su padre”. Autor y letra para Muñoz Román, música para José Padilla. José Padilla ha escrito canciones a Carmen Sevilla, Concha Piquer, Rocío Jurado, Mari Fe De Triana…. Una letra famosísima de Padilla es “Valencia”, perfectamente interpretada por el cantante Francisco.

También interpretaron “La estudiantina Portuguesa” y “Los Nardos”. En los nardos, me inventé que las chicas en lugar de salir por el escenario, entraron a la sala por la puerta del vestíbulo, una fila por la derecha y otra por la izquierda, conforme entraban por las puertas laterales con un cesto cada una en la cintura y tirando nardos con mucha gracia al son de la música.

Naturalmente, que no podíamos dejar en el tintero el tema de las “Majorettes”, por la repercusión positiva que tuvieron a lo largo del tiempo en la “Banda de Cornetas y Tambores”, por el estrecho lazo que les unía, y posteriormente, o casi a la par, con la “Cofradía del Sto. Sepulcro”.

Francisco Ortega Bustamante.