LA HISTORIA DE UN MOLINO DE PAPEL – PUNTARRÓN. (A petición)

18 Dic

Ampliar fotos.






Finales de los sesenta.

Año 1900

Año de 1890.

En pleno corazón del “Puntarrón” y, la barriada del Pozo, estuvo ubicado durante siglos, “El Molino de Papel”, que más tarde pasaría a ser “Molino Harinero”, hoy desaparecido por las demoliciones de finales de los ochenta y a principios de los noventa.

Este Molino estuvo regentado por su último encargado de esta labor, al mísmo tiempo que residía en el propio molino como vivienda, pues Pedro José Cava Caparrós, junto a su esposa Antonia Fernández Puerta, trabajaron muy duro para sacar adelante a sus cuatro hijos: Andrés, Juana, Diego y Bábara, de los que podemos apreciar en una de estas fotos de los años sesenta, a Juana sentada en una silla y haciendo labores de bordado y a su hermana Bárbara saliendo de la casa.

Hoy podemos nombrar dos referentes entre los hermanos, por haber estado más en contacto con el conocimiento de la sociedad por sus trabajos o dedicaciones, como es Diego Cava un gran restaurador en muebles antiguos, trabajando la talla y la escultura en madera, así como otros múltiples trabajos de verdadera obra y gusto.

Por otro lado, está Bárbara, que en su reciente juventud, fué vocalista de grupo “SAMBA” durante varios años.

Y aportaré algo que para mi no puedo dejar en el tintero, pues el apellido Cava de esta familia, se hace eco en varios escenarios de diferentes puntos de España, de la mano, el arte y la voz, de “Victoria Cava”, hija de Andrés José Cava Fernández, profesor y también cantaor e investigador de flamenco, una artista en toda regla con un bagaje muy destacable por su empeño y lucha en hacer lo que le gusta.

A través de estas fotos, podemos contemplar el antes y el ahora, de un lugar casi mágico, por estar enclavado junto a la Torre del Pozo y su leyenda de La Cueva de la Encantá, al mismo tiempo que sobre el Río Argos con su leyenda de la mitología griega.

En otra segunda parte, ampliaremos las dificisitudes que habrían de pasar para la supervivencia en tiempos que aún se respiraba la pólvora de posguerra.

Francisco Ortega Bustamante.

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