La huella de la oreja también permite capturar a delincuentes

30 Ene

La policía científica desarrolla una técnica que ha sido clave para condenar a ladrones 

José María Rodríguez – santander José María Rodríguez

  • La huella de la oreja queda de manifiesto en la puerta tras un tratamiento especial -

    La huella de la oreja queda de manifiesto en la puerta tras un tratamiento especial –

La Policía Científica de Santander ha desarrollado una técnica que empiezan a aplicar ya otras comisarías de España para desenmascarar a los ladrones de casas que cuidan tanto sus fechorías que no dejan atrás ni una sola huella dactilar: a falta de dedos que investigar, los cogen por las orejas. Cuando el ciudadano colombiano O.L.L.G. compareció hace cuatro años ante el juez de lo Penal número 2 de Palencia para responder de una acusación de robo, lejos estaba de imaginarse que iba a pasar a la historia del crimen en España como la primera persona condenada por la huella de su oreja, su «otograma», como prueba de cargo. «Otograma» es un neologismo acuñado por los policías de Santander para definir el rastro que deja una persona cuando apoya la oreja en un objeto, como una puerta o la culata de una escopeta; una huella que resulta ser tan identificativa del individuo y tan distinta a las del resto de ciudadanos como sus huellas dactilares. La definición de otograma Guillermo Rosewarne, jefe de grupo en la Brigada de Policía Científica de Santander, asegura que lleva tiempo recopilando artículos donde aparece la palabra «otograma» para tratar de convencer a la Real Academia Española de que la reconozca y propone la definición que más le gusta: «la huella del que escucha». Su definición se basa en la experiencia que él y sus compañeros han adquirido desde que en 2000 lograron resolver una secuencia de robos en Santander gracias la huella de una oreja que encontraron en la puerta de una casa del Paseo de Pereda, aplicando una técnica usada hace tiempo por algunas policías europeas. La huella les reveló que las autoras eran dos chicas menores de edad que, como otros muchos profesionales del robo a domicilio, no dejaban ni una sola huella dactilar tras de sí, pero acostumbraban a pegar la oreja a la puerta para comprobar que no había nadie dentro. Este policía señala que los otogramas proporcionan incluso más información que una huella dactilar: dan una idea de la altura del sospechoso por el lugar donde se encuentra o incluso permiten distinguir si éste lleva pendientes o usa gafas.

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