EL MAMÍFERO QUE SOBREVIVE A LA RABIA

21 Feb

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Los murciélagos habitan la Tierra desde hace unos 65 millones de años. En este largo viaje evolutivo se han ido adaptando a los más diversos ecosistemas, hasta ocupar casi todo el planeta. Se trata de uno de los grupos de mamíferos de mayor diversidad biológica, se conocen más de 1.100 especies en todo el mundo, lo que supone que el 20% de las especies de mamíferos son murciélagos.

Los murciélagos desempeñan un papel ecológico clave como depredadores de insectos, polinizadores y dispersores de semillas. “Una colonia que estamos estudiando desde hace unos 27 años comenta Jordi Serra-Cobo director del Centro de Investigación de Infecciones Víricas Islas Baleares (CRIVIB) puede consumir anualmente de 14 a 29 toneladas de insectos, por lo que ejerce un importante método de control en los ecosistemas”.

El doctor Serra-Cobo comenzó en el año 1995, junto con otros investigadores del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona y del Instituto Pasteur de París, un estudio sobre el virus rábico en murciélagos, con participación del Ministerio de Sanidad y Consumo y el Govern Balear; porque a pesar de que los quirópteros es uno de los grupos zoológicos que más interés está centrando en el estudio de la rabia en todo el mundo, apenas se conocía la dinámica de la infección del virus en esta especie.

Esta investigación epidemiológica, ecológica y virológica aportó datos inéditos sobre la transmisión y la evolución de la rabia en estos mamíferos. A raíz de este estudio se detecta por primera vez la rabia en sangre, a través de técnicas de genética molecular, “Este hallazgo rompió con un paradigma clásico comenta Serra-Cobo ya que hasta ese momento se decía que este virus no estaba presente en la sangre de animales salvajes, sólo en el sistema nervioso, lo que supuso que se pudieran estudiar ejemplares vivos con un simple análisis sanguíneo sin necesidad de tener que esperar a que el animal estuviese muerto para practicarle un análisis post-mortem del tejido cerebral”.
Cambios ambientales

El otro descubrimiento significativo fue la identificación del genoma del virus también en cerebro, pulmón, corazón y otros órganos en quirópteros aparentemente sanos. Y comprobar que cuando la rabia infecta una colonia su supervivencia no se ve afectada de forma significativa. Los resultados obtenidos en este estudio han servido de modelo para iniciativas similares en otros países.
“Además, a diferencia de lo que ocurre con el resto de mamíferos, los murciélagos sobreviven a la rabia, y la presencia de esta enfermedad en una colonia no incrementa significativamente su mortalidad- Uno de los objetivos de la investigación que esta llevando a cabo el CRIVIB es averiguar los mecanismos adquiridos por los murciélagos para no desarrollar la rabia pese a ser portadores del virus” .

Otra de las líneas de estudio está relacionada con los cambios ambientales de ámbito local y cómo estos pueden afectar a los animales reservorios de virus (en este caso los murciélagos). “Si una colonia se ve alterada porque se degrada su habitat, explica Serra-Cobo, y queda reducida al 20%, el ciclo vírico de la enfermedad va a ser distinto, lo que va a suponer repercusiones a nivel epidemiológico y no sólo de la rabia sino de otras virosis”.
Convivencia con humanos

El cambio climático, las alteraciones ambientales de origen humano, el transporte intercontinental de mercancías, plantas, animales y personas está facilitando el contacto entre vectores, patógenos, huéspedes y reservorios permitiendo que puedan convivir en un mismo espacio. El resultado es la aparición de enfermedades en regiones donde antes no existían o el resurgimiento de otras que ya habían sido erradicadas. La rabia puede ser un ejemplo de patología emergente y, aunque su incidencia en España es mínima, en casi todo el continente africano y asiático es una enfermedad endémica. Y está resurgiendo en países como Estados Unidos, donde ha aumentado su incidencia en la fauna salvaje (mapaches, mofetas).

Para identificar los agentes patógenos de diferentes enfermedades víricas emergentes, determinar los factores epidemiológicos y ecológicos, y orientar sobre las medidas preventivas se creó en Baleares hace ahora un año– el Centro de Investigación de Infecciones Víricas (CRIVIB) que tiene su sede en el Hospital General de Palma. Y aunque, hasta el momento, se han centrado sobre todo en la rabia, están comenzando a estudiar otros tipos de virus, como el de las distintas gripes o el del Nilo Occidental. “El objetivo señala Serra-Cobo– es realizar trabajos multidisciplinarios con otros equipos de investigación, tanto de Baleares como de fuera de las islas, contribuyendo entre todos a afrontar las patologías víricas emergentes”.

Los murciélagos europeos son insectívoros, no atacan a los humanos, por lo que el riesgo sanitario de transmisión de la enfermedad es muy bajo en esta especie, pero debe evitarse entrar en contacto con ellos sin las debidas precauciones.

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