“EL CHETE” – PERSONAJES DE LEYENDA.

9 Oct

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JOSÉ MARÍA MONTAÑÉZ SÁNCHEZ – “EL CHETE”

Su apellido procede de la nobleza, o quizás entenderíamos mejor, de clase social alta, pero el destino hizo, que su rama del árbol genealógico se rompiera a mitad de camino, arruinando de alguna forma indirecta su vida y su futuro para siempre, deambulando de alguna manera por las recónditas y tortuosas calles de esta tierra natal.

Eso sí, la imagen que la mayoría recordamos de él, es la de “presidir” o encabezar cualquier cosa que sonara a música, fiesta, toros o verbena de barrio, acompañado de su inseparable compañera y amiga del alma. Una botella de vino para apagar las penas. También le solía acompañar su mujer con la que tuvo hijos, y bailaban en cualquier fiesta siendo felices a su modo. Siendo una humilde familia, “el Chete”, dedicó gran parte de su vida a recoger cartones y algo de chatarra para salir adelante. También le llamaban para hacer otros trabajos, como la carga y descarga de camiones, cargando sobre sus espaldas pesados sacos de harina o patatas entre otros.

Este hombre, para algunos desalmados, siempre ha sido objeto de burla, pero la verdad, la simple y pura verdad, es que fue marginado por todos, sin que nadie le tendiese la mano.

Más tarde, sus familiares, y ante la precaria situación en la que vivía después de perder a su esposa, lo recogieron de las calles para marchar a Barcelona donde se rehabilitó por completo, viviendo el resto de sus años de una forma más digna y honrosa, falleciendo en los primeros meses de 2007, según la información aportada por sus familiares.

En la calle Olmitos, vivía una mujer muy singular, que además solía escribir la letra que luego cantarían las renombradas “Estudiantinas” en los años treinta y cuarenta, lo hacían para recaudar fondos cantando en el Casino de Cehegin, La Peña y otros lugares concurridos.

Esta señora, se llamaba Doña Antonia Musso, madre de D. Luís Musso, siendo éste primo del “Chete”, que siendo muy joven, se le veía frecuentar ésta casa, sobre todo en tiempos de “La Matanza”, para ayudar en lo que pudiera y llevarse algo de carne a la boca.

FRANCISCO ORTEGA BUSTAMANTE (Cehegin la otra Historia-1994)

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