“NOCHE DE ÁNIMAS” (Andad de día que la noche es mía)

31 Oct

_halloween1001677640_c9bc7b66 laurie-lipton Los-disfraces-de-halloween-antiguos-mas-sorprendentes-14-noti.in santa-compa-25C3-25B1a

Mi abuela contaba que en la Noche de Ánimas (noche del 1 al 2 de noviembre) las calles del pueblo estaban desiertas, las gentes aguardaban en sus casas, encogidos junto al fuego, asando boniatos y castañas y contando cuentos de ánimas. Decía mi abuela que antiguamente las campanas de la iglesia tocaban toda la noche a difunto, con campanadas pausadas y fúnebres, y los niños se acostaban temprano después de escuchar los relatos de los mayores, atentos a cualquier paso fantasmal entre las sombras. Era la noche de los Difuntos, la Noche de las Ánimas. La noche en la que las almas de los familiares muertos vagan por la tierra. Y por eso, decía mi abuela, había que poner cirios encendidos en la casa o mariposas, unas velitas flotantes hechas con cartón y un pequeño cabo de vela, para iluminar el camino a los difuntos. Muchas son las leyendas que se contaban de incautos que fueron a cazar el día de Todos los Santos y que encontraron al Diablo convertido en liebre, o sobre aquellos que salieron la noche de difuntos y nunca más volvieron, tal y como nos relata Gustavo Adolfo Bécquer en su leyenda “El monte de las ánimas”. Porque como dice el refrán: “Andad de día que la noche es mía” Y, efectivamente, el día es para los vivos y la noche para los difuntos. Así ha sido desde siempre.

El día 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, y el 2 de noviembre, Día de Difuntos, la gente acudía a los cementerios para encalar las tumbas de sus familiares, reponer las flores y encender velas. Son fechas para el recuerdo de los seres queridos, el recogimiento y las leyendas.

Es la tradición en la vieja España, momento de Tenorios y rosarios rezados en susurros, de vaciado de calabazas y de cirios encendidos. El polo opuesto al Halloween actual. Sabemos que, en los tiempos que corren, lo anglosajón y lo comercial manda. Vivimos en un mundo de cultura contagiada. Ya casi hemos olvidado que en España la noche en cuestión es la del 1 al 2 de noviembre, que a nadie se le ocurriría salir disfrazado y que las calabazas y melones decorados son una costumbre española y no puramente americana. Supongo que, al fin y al cabo, todo se renueva. Incluso las tradiciones. Es inevitable. Aunque a mí, todavía, me gusta resistirme.

Feliz Noche de Ánimas.

Publicado por Ana Martínez Castillo

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: