Una nueva cueva en Cehegín. Antonio Abellán, Biólogo ceheginero y profesor de Anatomía de la Universidad de Lérida. (La Panorámica)

15 Ene
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INTRODUCCIÓN

Cehegín es un pueblo rico en cuevas, sin duda debido al hecho de que esta flanqueado y atravesado por montañas de roca caliza, la cual es fácilmente perforable por la acción de los elementos, sobre todo del agua, que disuelve sus componentes para dar lugar a lo que todos ya sabemos: las formaciones kársticas. Sin duda la montaña reina en cuanto a cuevas se refiere es la Peña Rubia, la que debió de ser, por la abundancia de asentamientos, la ‘montaña sagrada’ para los primeros pueblos prehistóricos (del calcolítico y argárico) que nos visitaron;  ésta ocupa una posición estratégica al estar conectando con su silueta de  toro los valles del Río Quípar y Argos. En casi todas las cuevas de la Peña Rubia se han encontrado restos prehistóricos y en varias de ellas pinturas rupestres de un valor único, ya que son de las mejores representantes de lo que se ha dado en llamar el arte rupestre levantino.Por el contrario, hasta ahora no había sido descrita ninguna cueva en la Sierra Quípar, lo que convierte este hallazgo en un hecho novedoso y abierto a futuras investigaciones.

EL HALLAZGO

La Sierra Quípar es una enorme mole de caliza (con desigual homogeneidad mineral) de forma bitriangular (vista desde el casco urbano o su cara norte) que separa el valle de Burete del valle del Río Quípar. Podríamos dividirla en una parte más elevada y central denominada As de Copas (por su forma triangular) y dos partes menores (una de ellas también triangular)  a ambos lados.

La cueva objeto de este artículo ha sido hallada en su cara sur, la cara no visible desde el centro urbano de Cehegín ya que mira al valle y sierra de Burete; este ‘ocultamiento’ podría explicar el hecho de haya pasado desapercibida hasta ahora.Pero lo de oculta ‘es un decir’, porque siguiendo el Arroyo  Burete o la carretera de La Paca (discurren entre las Sierras de Burete y Quípar) se puede observar perfectamente, a medio camino entre la cima y la base, y situada a  la derecha (dirección este) del As de Copas; justo en una quebrada poblada de pinos que da paso a una de las partes menores citadas arriba, un promontorio  de caliza con tonos rojizos (oxido de hierro) presentando una superficie oscura a modo de ‘puerta’ indicadora de una gran grieta o agujero.

Bajo la incitación de la curiosidad (componente fundamental del investigador y explorador) y con el propósito de averiguar si era un ‘artefacto’ (es decir, una simple mancha), una grieta sin mayor profundidad o la abertura de una cueva, decidí ascender y explorar, a pesar de lo escarpado del terreno por la ausencia de sendas hacia la cumbre, algo que siempre ha disuadido a muchos de subir hacia la cima de la Sierra Quípar, por no hablar de su lejanía frente a la cercanía de la Peña Rubia.

La ascensión desde el paraje de La Hoyaleja a través de la quebrada boscosa (la zona de menor pendiente) tiene un problema adicional no previsto: los propios pinos carrascos, de gran altura,  impiden ver la cueva por lo que es fácil perderla de vista y pasar de largo, o sencillamente no saber situar a qué altura estaba; se hace necesario, pues, encontrar alguna referencia que ayude en la ruta.

El promontorio impresiona ya que recuerda a una torre con una puerta en su base. Presenta varias oquedades o refugios naturales y en una de ellas  encontramos la abertura de la cueva, que tiene forma ovoide, midiendo un metro de alta y medio metro de ancha, encontrándose a medio metro sobre la base de la oquedad con un pequeño escalón, lo que no dificultaría el acceso a algunas especies de animales salvajes.

La presencia de restos de hollín en las paredes de la entrada delata el hecho de que ha sido usada como refugio, muy posiblemente por pastores, cazadores o huidos de la Guerra Civil;  pero a diferencia de las cuevas de la Peña Rubia no se observan restos humanos tipo grafitis, envases, colillas, etc…

En cambio sí que hay fósiles (la Sierra Quipar es de las zonas de Cehegín con más abundancia de fósiles) en los alrededores de la cueva como el negativo de braquiópodo que mostramos en una de las imágenes. Los excrementos de cabras montesas (tan comunes ahora en nuestras sierras) que hay por toda lo oquedad y en la propia entrada también indican que es un buen escondite para algunos mamíferos.

El túnel de la entrada se abre en dos caminos, por un lado uno de difícil acceso que asciende hacia arriba oblicuamente llevando a una estancia superior inexplorada. Y, por otro lado, uno horizontal que lleva a una confortable sala o vestíbulo que da paso hacia la derecha, a un estrecho, oscuro y bajo pasadizo que solo permite el paso a gatas. Finalmente se llega a una abertura que lleva a la parte final de la cueva, también muy estrecha por estar cegada por arena y rocas. En total comprende una longitud aproximada de unos diez metros.

DISCUSIÓN

Más allá de la descripción realizada en las líneas anteriores subyacen una serie de preguntas sin respuesta (aún) como: ¿cabe la posibilidad de que esta cueva fuera un refugio de poblaciones prehistóricas?; ¿podrían sus paredes interiores albergar pinturas rupestres?; ¿está todo dicho en Cehegín en lo que se refiere a algo tan importante como son las pinturas rupestres?; ¿hubo poblaciones prehistóricas asentadas en el valle de Burete usando el Arroyo Burete como eje de su vida?; ¿se han encontrado restos de ellas?; ¿es una cueva sinónimo de asentamiento prehistórico si en la zona hay yacimientos?; ¿representó la Sierra Quípar algo mágico para estas poblaciones?; y la imponente Sierra de Las Cabras con su posición estratégica entre varias estepas, ¿está suficientemente estudiada?. Pero, todo ello es una historia que exige otro artículo…..Cada investigación abre las puertas a nuevas investigaciones, ese es el fin último.

Arqueólogos, geólogos y espeleólogos habrían de coger el testigo de lo presentado aquí pero nosotros en el próximo artículo con las preguntas anteriores especularemos en diferentes líneas, y finalmente nos preguntaremos cuál es el estado actual de conservación de las cuevas y yacimientos prehistóricos de Cehegín, así como el grado de divulgación e interés turístico que sobre ellas existe, pero de momento a esta pongámosle un nombre, por ejemplo, Cueva Abellán.

Antonio Abellán Ródenas

Biólogo y Profesor de Anatomía en la Universidad de Lérida.

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