Archivo | enero, 2018
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VENTA DE ANTIGÜEDADES – RELOJ DE PARED – INFÓRMATE

31 Ene

Reloj de pared blog

VENTA DE ANTIGÜEDADES – CABALLO DE CARTÓN AÑOS 40 – INFÓRMATE

31 Ene

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ceheginpaco@hotmail.com

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FOTOS DENUNCIA QUE NO VIAJAN A FITUR PERO QUE EL VISITANTE SI SE LAS LLEVA EN SU PUPILA Y EN SU CÁMARA – GALERÍA FOB.

31 Ene

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CEHEGÍN, LO MIRES COMO LO MIRES – RINCONES – GALERÍA FOB.

31 Ene

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CEHEGÍN, LO MIRES COMO LO MIRES – FOTOS FOB.

25 Ene

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El mayor espectáculo del mundo (Blog, Paseando por la Historia)

25 Ene

La historia del circo se remonta el legado cultural que nos dejaron algunas de las civilizaciones más antiguas. En estas sociedades, aproximadamente 3.000 años atrás, algunas de las actividades que hoy relacionamos como parte del espectáculo circense, como la acrobacia, el equilibrismo o el contorsionismo tenían una utilidad que estaba íntimamente relacionada con la preparación de guerreros, rituales de ámbito religioso y con algunas prácticas festivas de la época.

Fueron los romanos quienes dieron el nombre circo a estas actividades de ocio. Tras la caída de estas civilizaciones -principalmente las occidentales-, las artes escénicas (teatro gestual, danza, gimnasia y circo) perdieron el interés de la sociedad. Posteriormente, ya en la Europa de la Edad Media, este tipo de espectáculos públicos comenzaron a ganarse nuevamente un espacio.

Fue ya en la época del Renacimiento, cuando los artistas con experiencia en los espectáculos circenses volvieron a tomar pueblos y calles de muchos países del continente europeo, ampliando con ello el status social de dicha cultura.

El circo moderno fue en realidad creado en Inglaterra por Philip Astley (1742-1814), un antiguo Sargento Mayor de caballería convertido en director de circo. Hijo de un ebanista, Astley había servido en la Guerra de los Siete Años (1756-63) como parte del 15 regimiento de los Light Dragons del Coronel Elliott’s, dónde demostró un notable talento como domador y entrenador de caballos.

Tras su graduación, Astley eligió imitar a los jinetes de espectáculos que actuaban con cada vez más éxito por toda Europa. Jacob Bates, un jinete inglés establecido en los Estados Germanos, realizó actuaciones tan lejos como en Rusia (1764-65) y América (1772-73), y fue el primero de ese tipo de artistas en dejar huella. Los imitadores de Bates habían llegado a ser habituales de los jardines y parques de Londres e inspiraron a Philip Astley.

En 1769, Astley se asentó en Londres y fundó una escuela de equitación cerca del puente de Westminster, en la que daba clases por la mañana y realizaba sus “proezas de equitación” por la tarde.

En esa época en Londres, el teatro comercial moderno (un término que englobaba todo tipo de artes escénicas) estaba en proceso de desarrollo. El edificio de Astley contaba con una pista circular, que él llamó el círculo, o el circo, y que más tarde sería conocido como el anillo. La pista de circo, sin embargo, no fue invención de Astley; fue ideada anteriormente por otros jinetes de espectáculos.

Además de permitir al público mantener la vista en los jinetes durante sus actuaciones (algo que era casi imposible si éstos se veían obligados a cabalgar en línea recta), correr en una pista circular también hizo posible, por la generación de fuerza centrífuga, que los jinetes mantuviesen el equilibrio de pie en la parte posterior de los caballos al galope.

El anillo original de Astley era de unos sesenta y dos pies de diámetro. Su tamaño finalmente se estableció en un diámetro de cuarenta y dos pies, el cual desde entonces se convirtió en el estándar internacional para todas las pistas de circo.

Por 1770, el considerable éxito de Astley como artista había eclipsado su reputación como maestro. Después de dos temporadas en Londres, tenía que incorporar algunas novedades a sus actuaciones. En consecuencia, contrató a acróbatas, bailarines de cuerda y malabaristas, intercalando sus actuaciones entre sus exhibiciones ecuestres.

Otra novedad añadida al espectáculo fue un personaje tomado del teatro isabelino, el payaso, el cual rellenaba las pausas entre las actuaciones con parodias de malabares, volteretas, baile de cuerda e incluso trucos de equitación. Con ello, el circo moderno (una combinación de exhibiciones ecuestres y demostraciones de fuerza y agilidad) había nacido.

Originariamente, las actuaciones de circo se realizaban en edificios de circo. Aunque en un principio con frecuencia eran estructuras temporales de madera, todas las ciudades importantes de Europa pronto tendrían al menos un circo permanente, cuya arquitectura podía competir con los teatros más extravagantes.

Aunque los edificios serían la configuración elegida para los espectáculos de circo en Europa hasta bien entrado el siglo XX, el circo iba a adoptar un formato diferente en los Estados Unidos.

A principios de siglo XIX, los Estados Unidos eran un nuevo país en desarrollo con pocas ciudades lo suficientemente grandes como para mantener circos fijos por largas temporadas. Por otra parte, los colonos estaban empujando constantemente la frontera americana hacia el oeste, estableciendo nuevas comunidades en un proceso de expansión inexorable. Para llegar al público, los artistas no tenían más remedio que viajar ligero y rápido.

En 1825, Joshuah Purdy Brown (1802?-1834) fue el primer empresario de circo en cambiar la construcción de madera de costumbre por una tienda completamente de lona, un sistema que se hizo habitual a mediados de la década de 1830.

J. Purdy Brown venía de la región de Somers, Nueva York, dónde un ganadero llamado Hachaliah Bailey (1775-1845) había comprado un joven elefante africano, el cual exhibió con gran éxito por todo el país. Pronto la suma de otros animales exóticos dio lugar a la creación de una auténtica colección de fieras ambulante.

La prosperidad de Bailey convenció a otros agricultores de la zona de Somers para entrar en el negocio de la casa de fieras ambulante (en las cuales algunos añadieron actuaciones de circo).

En 1835, un grupo de 135 agricultores emprendedores y propietarios de casas de fieras, la mayoría de ellos procedentes de las inmediaciones de Somers, unieron sus fuerzas en la creación del Instituto Zoológico, un consorcio que controlaba trece zoológicos y tres circos afiliados, monopolizando de ese modo el circo ambulante del país y el negocio zoológico.

Así, surgió el carácter único del circo americano. Era un espectáculo itinerante en tiendas de campaña junto con una colección de animales salvajes dirigido por hombres de negocios, un modelo muy diferente al de los circos europeos, que en su mayor parte permanecieron bajo el control de las familias que actuaban.

Fuentes:
* https://www.juegosmalabares.com/blog/historia-circo
* http://www.quo.es/tecnologia/los-origenes-del-circo

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COSAS DE INTERNET…A BUSCARSE

24 Ene

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SAN SEBASTIÁN Y SU HISTORIA

20 Ene

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Desde el Renacimiento se puso de moda los desnudos y la naturaleza, el mártir Sebastián se convierte en motivo predilecto para pintores y artistas.

Pero su popularidad se debe a otras circunstancias, que calan mucho más en el misterio y la vida del Santo. Es su martirio -o mejor, su doble martirio- un caso muy poco frecuente en el martirologio de la Iglesia.

La mayoría, y son muchos los poblados y ciudades que los celebran, se fijan preferentemente en el soldado: San Sebastián.

La Reconquista en España necesitaba de soldados al estilo de héroes sacrificados y voluntariosos, como el mártir sacrificado y voluntarioso de Roma. Será, precisamente, durante la Reconquista cuando empiece a sonar fuerte su nombre entre nosotros al que además se le pide protección contra la peste:

“Sin duda que el motivo más profundo de tal predilección hay que buscarlo en la célebre protección del Santo sobre los casos de peste, los cuales, sobre todo en la Edad Media, constituían uno de los más graves problemas sociales. San Sebastián peleaba desde los cielos contra la peste, era el eterno soldado, sirviendo siempre en vanguardia. Los pueblos todos de la vieja Europa ponían la imagen del Santo a la puerta de sus ciudades y en las hornacinas de sus templos”

Pocos santos, en efecto, han sido tan celebrados desde su martirio con la munificencia de San Sebastián. Pocos, de esa misma época, pueden presumir de tan abundante bibliografía. Por eso su vida nos es fácilmente conocida.

Según San Ambrosio, nació en Milán. Marchó después a Roma, donde se recrudecía la persecución contra los cristianos. Ingresa como soldado el año 269. Enseguida consiguió tal estima de los emperadores Diocleciano y Maximiano, que le confiaron el mando de la primera cohorte y le agregaron a su consejo de militares.

Tan privilegiada situación supo aprovecharla para confortar a los cristianos que van a padecer martirio. Precisamente el Papa San Cayo lo distingue con el honroso título de “Defensor Ecclesiae” (Defensor de la Iglesia)

Entre los favorecidos hay que señalar algunos nombres muy concretos: Los santos Marcos y Marceliano, prisioneros en casa de Nicóstrato. El propio Nicóstrato y su mujer, Zoe, a la que había devuelto el habla después de seis años de mudez. En la misma casa convierte al comentarista Claudio y a sus dos hijas. A Tranqulino y Marcia, padres de Marcos y Marceliano, junto a seis amigos que frecuentaban su compañía.

Por supuesto que fueron muchos más. Una situación demasiado pública que llegó a oídos del emperador, quien, irritado, manda que muera asaeteado el militar en quien había depositado su confianza.

Unos expertos arqueros mauritanos lo atan a un árbol y disparan contra él hasta contemplar derrumbado el cuerpo, que juzgan muerto.

Una piadosa mujer, llamada Irene, acude por la noche a recoger el cadáver de San Sebastián y, sorprendida, contempla que aún se halla vivo. Lo lleva a su casa y allí lo cura hasta sanar de sus heridas. Una recuperación que juzgan milagrosa, no sólo por lo extremado de la situación, sino también por la rapidez con que se consigue.

Lejos de huir, Sebastián, ya recuperado, se presenta delante de su propio verdugo, Dioclesiano, en la gradería del tempo de Heliogábalo (en el Palatino). El emperador lo contempla atónito y además atrevido, pues le tiene que oír como le increpa para que deje el culto a los dioses falsos: ¿Eres tú aquel mismo Sebastián a quien yo mandé quitar la vida condenándole a que fuera asaeteado? Si señor. Soy el mismo Sebastián. Mi Señor Jesucristo me conservó la vida, para que en presencia de todo este pueblo viniese a dar un público testimonio de la impiedad y de la injusticia que cometéis, persiguiendo con tanto furor a los cristianos. Apaleadlo en mi presencia hasta que muera.

Es posible, señor, que eternamente os habéis de dejar engañar de los artificios y de las calumnias que perpetuamente se están inventando contra los pobres cristianos? Tan lejos están, gran príncipe, de ser enemigos del estado, que no tenéis otros vasallos más fieles y que gracias a sus oraciones sois deudor de todas vuestras prosperidades.

Irritado, repite su mandato: Que sea apaleado hasta expirar, allí mismo, en su presencia, para poder certificar ahora su muerte.

Así fue en efecto. “Ofreció su vida al Señor, en manos de los sayones de Dioclesiano, en el hipódromo del palacio imperial, en el sitio donde hoy se halla la iglesia llamada “San Sebastiano alla Polveriera”, o también Santa María en Pallara””

No conforme con su maldad, da órdenes de que el cadáver del dos veces mártir sea arrojado a la cloaca máxima, con el fin de no dar opción a los cristianos que intentarían venerar su cuerpo.

Quiso la Providencia, más que la suerte, que, al arrojar el cadáver en un lugar tan pestilencial, quedara trabado de un clavo. (Es la circunstancia donde se fija el pueblo para invocarlo como protector contra la peste).

A esa misma hora el Santo se aparecía a Lucina, matrona muy religiosa, señalando el lugar y el modo en que se hallaba su cuerpo. Más aún, “después de recogerlo, debía llevarlo a las Catacumbas y sepultarlo en el comienzo de la cripta, junto a las reliquias de los Apóstoles”.

Lucina cumplió las órdenes recibidas desde el cielo y colocó el cuerpo de Sebastián en un sepulcro de mármoles, con una lápida que ahora se halla expuesta en el Museo Lateranense. Eran los años del pontificado de Inocencio I.

La veneración a tan insigne mártir prendió con rapidez entre los cristianos, que no se conforman con recordarlo para si mismos, sino que escriben de él en abundancia para que lo conozcan las generaciones futuras.

Francisco Ortega Bustamante 27-12-2009

(Las citas son de LLanos, Croiset, Enciclopedia Espasa, Sendin, la Región Serrana, y Año cristiano (BAC)

LA HERMITA DE SAN SEBASTIAN – HISTORIA Y RECUPERACIÓN – (Artículo publicado en Diciembre de 2010) FOB.

20 Ene



La ermita en Diciembre de 2010.
La ermita en el año de 1945.
La ermita en el año de 1890.
Puesta de sol desde la ermita.

El enclave estratégico y privilegiado de la Ermita extramuros erigida a mediados del siglo XV, no pudo estar mejor escogido, dado a la cercanía de la villa, el cruce de caminos y la inmediata proximidad con el río Argos que la hacían relativamente accesible y cómoda para todos y, si a eso le sumamos la función principal que llegaría a desempeñar durante siglos dedicada a la advocación de San Sebastián, pues mejor aún como lugar muy frecuentado por vecinos, fieles y caminantes.

Se presume que poseía un espléndido artesonado mudéjar en sus techumbres, siempre atribuida su destrucción al ejército francés mientras huían en su retirada desde Granada hacia tierras valencianas, permaneciendo en Cehegín desde finales de Septiembre hasta principios de Octubre, tiempo más que suficiente para el saqueo y destrucción de Iglesias, Ornamentos…y que desde aquélla Guerra de la Independencia de 1812, ya no ha vuelto a tener culto la mencionada Ermita.

En las diferentes visitaciones de la Orden de Santiago a Cehegín, se recogen muchos detalles de las primeras épocas de este tipo de ermitas extramuros de la Villa y, en las que las más antiguas, reflejan: la existencia en su altar de una imagen de lienzo, para pasar a la de 1536 en la que ya está inventariado como: una imagen de bulto muy bien labrada, además de describir con todo detalle el estado en que se encontraba la Ermita hace casi cinco siglos y, su evolución en el tiempo.

Ya en la actualidad y, por parte del Ayuntamiento a través de su Concejalía de Obras y Servicios, se ha procedido a intentar recuperar con una actuación de urgencia y, dentro las posibilidades que estén al alcance de las circunstancias, los restos cinco veces centenarios de esta Ermita extramuros erigida para el culto de su titular. San Sebastián.

Sin grandes pretensiones de una gran obra, pero sí, con grandes aspiraciones tanto por la Comisión de Fiestas de San Sebastián, así como del propio Ayuntamiento, se está procediendo a la retirada de escombros acumulados por la propia decadencia y deterioro de sus muros, rampa de acceso más cómodo al lugar, limpieza de matojos y acondicionamiento del terreno, consolidación de los restos de fábrica aún en pie para que no se pierdan en su totalidad, iluminación de esas ruinas mágicas y paisajísticas tanto en el día como en la noche, así como, un mirador dotado de bancos de madera con vistas a nuestro Conjunto Histórico-Artístico como lugar pintoresco.

También se llevan a cabo algunas excavaciones arqueológicas y, no sólo por el propio edificio, sino por hallarse algunos restos de enterramientos humanos bajo el suelo de la ermita, cosa común en todas las iglesias entonces cementerios.

Y para terminar con este pequeño resumen, decir que hay un segundo objetivo paralelo que justifica de algún modo la actuación sobre esta asignatura pendiente durante siglos, pues con ello, se recupera la antigua tradición de la romería desde este lugar hasta la Plaza del Castillo, portando unas antorchas en la noche de la Fiesta de San Sebastián, que prenderán la gran hoguera en su honor y devoción, con la pretensión de ser protegidos contra las pestes o los fuerte vientos.

Francisco Ortega Bustamante.

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CEHEGÍN, LO MIRES COMO LO MIRES – GALERÍA FOB.

15 Ene

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