“TODA MUJER ES MADRE Y TODA MADRE ES MUJER” – FOB.

8 Mar

frase-para-que-la-mujer-llegue-a-su-verdadera-emancipacion-debe-dejar-de-lado-las-ridiculas-nociones-de-emma-goldman-113799frase-la_mujer_debe_tener_su_libertad_la_libertad_fundamental_de_-margaret_sanger

Toda mujer es madre y toda madre es mujer, aunque existan movimientos confusos que, no sólo confunden por estar y ser confusos, sino porque en la mayoría de los casos, no saben o no quieren aceptar el lugar que les corresponde en la vida. Ser libres en todos los sentidos, pero ante todo, mujeres y madres. Cierto es que muchas no pueden serlo y otras reniegan de su condición. Ignoran, fumigadas por una sociedad desencajada, que su función en nuestras vidas no puede ser suplantada ni llevada a buen término sin ese “Alma Mater”.

Quizá mi confusión sea mucho mayor. Quizá haya que estriar lo antedicho y dividir en grupos o subgrupos a esta nueva inmensidad de formas de ver a la mujer que siempre fue.

Hay mujeres que tan sólo son mujeres. Unas lo son y otras lo eligen. También madres que sólo son madres. Unas lo son y también otras lo eligen. También hay mujeres que no quieren serlo – y no tiene nada que ver con su condición sexual – y otras muchas que darían el alma por ser mujeres en todos los sentidos. Quizá también, otras que fueron madres y se arrepintieron. Sus atrocidades no tienen vara para medirse. Otras muchas que hubieran deseado ser madres hasta lo más profundo de su propio ser. Mujeres, en definitiva, que sería necesario un gran abanico multicolor, para intentar encajar en él a la confusa y femenina sociedad – digamos – entender mejor el significado de la palabra “Mujer” con todos los valores, virtudes o cualidades que ello conlleva.

No quiero ni deseo olvidar a esas otras muchas madres que ya marcharon. Sí, esas que siguen siendo madres desde el infinito celestial. Esas que, cada noche se asoman junto a nuestra almohada para, besarnos desde su silencio y, volver a acunarnos con la vieja nana. Soñamos entonces cosas que no entendemos – o quizá –nos gustaría que fuera un sueño. Ese sueño que al despertar, la viésemos junto a nosotros en esa realidad soñada. Fueron madres de otro tiempo. Mujeres que no pidieron nada pero, lucharon en su silencio para alcanzar metas imposibles. Fueron entonces, también libres de elegir ser madres por propia convicción. Mujeres de las que ya empiezan a escasear, pero aún quedan. Madres – digo – de las que son eternas.

Esas mujeres que hoy son y están a la altura que les corresponde en una sociedad que ha evolucionado con ellas. Una sociedad – repito – que no sería lo mismo sin ellas.

“Esa mujer que me mira, es la madre que no pude ver, es, esa mujer que tuvo que viajar sin billete de vuelta”

Francisco Ortega Bustamante

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: