Archivo | abril, 2019
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REFLEXIONES…

28 Abr

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“OBSERVAR” – Artículo y galería de Francisco Ortega Bustamante

24 Abr

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En mi deambular por esta basta llanura de horizontes profundos, he aprendido mucho más de los valores que encierra la fascinante experiencia de observar.

He creído un poco más, también, en esos prontos que a veces me dan, pero que me permiten perderme entre los largos brazos de esa naturaleza que me abraza. Ella también los necesita.

La hierba me rinde pleitesía empujada por la brisa – más bien por el arreciado viento de altura – que le hace ser educada y generosa, al mismo tiempo que, bella en si misma y en su aporte de vida, sí, de esa vida que todos respiramos casi sin darnos cuenta. También sus hermanos mayores – arbustos y árboles de más calado – nos otorgan el privilegio de seguir vivos por estos Lares.

En realidad, yo he venido a buscar algo, a sentir y contemplar, a oler y respirar. A llorar.

Hay ocasiones en las que todo esto es una imperante necesidad del humano, aunque parezca absurdo o – digamos – increíble, pero tan necesario como respirar, de hecho, forma parte de esa respiración abstracta que no vemos, con la que ni siquiera hablamos, pero que existe como elemento vital. También el alma se nutre de ese maná tan desconocido ya en el siglo XXI, algo así, como un bicho raro del que, a veces nos hablan como si fuera una figura legendaria que una vez pasó de largo.

¡Sigue estando ahí!

Observo a lo lejos, una perdida grulla muy cerca de un arroyo que, a veces descansa en pequeñas lagunas llenas de todos esos bichos que, hacen su propio trueque de dar unas vidas a cambio de otras. Un ciclo.

Allá arriba de las altas montañas, en sus zonas más rocosas, se hacen fuertes refugios las águilas, incluso, esos majestuosos buitres que ya escasean, pero que en su vuelo nos regalan su estampa sin par. Miles de especies que no vemos, también están observando como nosotros. A nosotros.

Claro que con la observación, se unen a este banquete otros muchos de nuestros sentidos casi olvidados, ya que parece ser, que en la sociedad que vivimos, está prohibido emocionarse entre naturaleza y paisaje, compartir sentimientos con el silencio, incluso con la paz de tu propia paz. La cuestión es joder al prójimo.

¡Somos perfectos depredadores humanos!

Esta tierra arenosa y blanquecina apretada en mi mano, me hace sentir como algo o alguien con raíces. Otrora, en los comienzos de lo que hoy somos, también buscábamos echar raíces en buenas tierras.

¡Somos seres de culo inquieto!

Este amanecer que aún arrastra la humedad de la mojada noche, me trae hasta mis narices, aromas de otros tiempos en los que para mí, eran una constante día a día y noche a noche. Tenía que sobrevivir. Respirar ahora esos aromas de cuando entonces, me recuerda que he sobrevivido a pesar de las adversidades, no sé, es como conseguir unas cuantas medallas de mentirijillas, pero que para mi son de un valor sin límite, como esos horizontes que tengo frente a mi, adornados con las perlas de la noche. Un solo premio. Una sola vida.

Claro que, cierto es que las lágrimas se funden con las gotas que lucen la hierbas y caen a esa tierra de un aroma indescriptible – digamos – como abonando la maquinaria de un alma solitaria entre valles, riberas y montañas, el lugar perfecto para estar despierto en la noche, y soñar durante cada uno de los días. Ver, apreciar y acariciar, siempre con la firmeza y convicción, de poder recibir en algún momento, ese efecto bumerang que algunos le llaman “El Karma”.

No estaría mal encontrar y conservar un buen equilibrio para esta sociedad totalmente tarumba, una especie renovada y adaptada a las cabecitas lindas que hoy deciden nuestros destinos, como un Yin Yang de más peso y consistencia, además de esa fuerza de empuje que, por lo menos, sirva para detener en seco, a una desbocada sociedad sin brújula ni conciencia. Andamos sobrados de todo. Somos lindezas que nos salimos de nosotros mismos porque ya no cabemos en el estuche que nos crearon. Hemos crecido tanto que, tenemos un riesgo muy alto de dar un verdadero estallido.

“Somos lo que creemos que somos, luego, no somos”

Francisco Ortega Bustamante

 

25 – 4 – 2019 – 0,16 h

PROCESIÓN DEL SILENCIO EN CARAVACA DE LA CRUZ – FRAGMENTO

19 Abr

SEMANA SANTA EN CEHEGÍN – VIDEO DEL CRISTO DE LA PAZ 2019 POR FRANCISCO ORTEGA BUSTAMANTE

18 Abr

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SEMANA SANTA EN CARAVACA – PROGRAMACIÓN Y PROCESIONES – GALERÍA.

16 Abr

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TOROS EN CEHEGÍN HOY – SORTEO Y GANADO – GALERÍA FOB

13 Abr

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LA SEMANA SANTA DE CEHEGÍN SE HACE PRESENTE EN LA PLAZA DEL CASTILLO – GALERÍA FOB.

12 Abr

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SALCILLO Y LOS ROSTROS DE SU CENA – EXPOSICIÓN EN BULLAS CASA DE LA CULTURA – GALERÍA FOB.

10 Abr

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DECISIÓN-INDECISIÓN – ARTÍCULO Y GALERÍA.

9 Abr

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DECISIÓN – INDECISIÓN

…y no es tristeza, quizá no sepa describir en ciertos momentos algunas de las sensaciones que invaden cuerpo y alma, esa por la que muchos discrepan de su existencia. Yo hablo con la mía y ella me responde, luego existe.

Hay cierto apego que declina en una tozuda resistencia a salir de ese rincón en el que nos acomodamos casi de por vida. La cuestión es no mojarnos el culo ante la vida y su propia realidad.

Ante esas decisiones decisivas pero que no nos decidimos a decidir que decisión es la más acertada y, decidir en pie que esa decisión ya hace tiempo que debiera estar decidida y ejecutada.

Ya ves, una forma de laberinto lingüístico a modo de juego en el que sólo existe un solo ganador y, no es quien decide antes, sino quien decide mejor.

La vida no espera a nadie, ni mucho menos a ver como tú te lo piensas en si decides o no seguir adelante batallando contra tus propias indecisiones, ya que ellas mismas te enseñarán que no sirven para nada. Son carne para buitres.

La capacidad de decisión y su acertado disparo en toda la Diana, son el éxito asegurado de unas manos que jamás deben temblar ante las adversidades. Y no es tristeza…

Francisco Ortega Bustamante.  –  9 – 4 – 2019

¡ESTOY CANSADO!

6 Abr

 

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Estoy cansado de caminar. Cansado de querer luchar por conseguir ese esfuerzo necesario para respirar. Respirar para poder estirar el tiempo. Tiempo tan necesario. Tan vital.

Estoy cansado. No quiero abandonar la lucha por la vida. La batalla entre guerreros de sombras. Entre fantasmas gigantes que me impiden avanzar hacia un horizonte sin brújula.

Estoy demasiado cansado de vivir sin vida. De respirar sin aire. De nadar en pleno desierto luchando entre la soledad y el sofocante calor de mi sangre, hirviendo en los ríos de mi cuerpo. En mis venas.

Estoy cansado. Mi lucha es verdadera pero sin ganar la carrera. Me siento abatido por mi vida. Necesito una máquina nueva que me impulse más y mejor, hasta llegar a conseguir alguna meta de sueño para siempre. Pero… ¿qué es siempre?…Me llamo principio y final. Carne y cenizas. Energía y soplo.

Estoy cansado de esquivar tormentas. De subir empinadas pendientes cada día, cada noche. De comer el pan redondo o alargado. De beber sin sed. De tragarme a la fuerza lo que no quiero comer. De escuchar el zumbido permanente en mis oídos.

Cansado, muy cansado de lo establecido. De lo impuesto. De lo ignorado. De los fantasmas con traje negro y pálidos de cara, como zombies de pacotilla. De escaleras torcidas que te vuelcan para que no puedas elevarte. De quien le pone techo al cielo para que no lo alcance.

Estoy cansado de miradas de reojo. De esquinas que ocultan hombres que se creen hombres. De escuchar los golpes sobre el tambor de mi cerebro. Esos martillazos de yunque forjando guerreros de hierro. Fríos pero fuertes y robustos. Sólo tienen cuerpo. No les hicieron cabeza porque no la necesitan.

Estoy cansado de caminar por terrenos pantanosos, como trampas que me ponen a cada paso descalzo. Pretenden que pise en falso. Que me hunda en el fango. Que desaparezca de la vista de los que a hombres no han llegado. Que mis ojos no puedan ver por lo que ellos cegaron.

Cansado de ser, quien ellos quieren que sea. Creen que no tengo fuerzas, pero donde hay siempre queda. Cansado de la estupidez estúpida. De la mirada irónica. Del concepto anticipado y absurdo sin saber quien soy y lo que doy. Del aíre contaminado cuando pasan por mi lado.

Sí, estar cansado no es rendirse, pero si asqueado de que te pisen. De que pretendan que comulgues con hostias de pan de piedra. Con ruedas de molino. Con cuentos de dioses falsos. Con consejos de traición. Con palabras de cobarde. Con sonrisas de tirachinas de gomas falsas. Estiradas cuando pasas. Encogidas a mi espalda.

Cansado de corazones generosos cerrados con cremallera. De promesas de despacho. De compromisos de hombres falsos. De palabras incumplidas. De ofertas de paraísos. De pájaros de cartón. De caricias como zarzas. De besos de babas pegajosas que siempre están buscando algo. De apretones de manos que ya perdieron su encanto.

Estoy cansado de todo el que cree que anda, pero siempre está parado. Del pensamiento creativo de ilusiones sin saldo. Del regalo de colores de arcos iris tan falsos. Daltónicos por conveniencia. El engaño no es regalo.

Bastante cansado del amigo, que siempre me ha utilizado. El sabe que lo se. Yo sé que le ha llegado. Cansado de ese brazo sobre mi hombro, que no siento lo deseado. Que la amistad en negativo, hace del brazo un legado. Falso. Pesado. Vacío. Acabado.

Cansado de mí retrato. Ese que ellos pintaron. Lo hicieron sin mi permiso. Sin dejarme posar para lograrlo. Pues esos pintores falsos, se inspiran en las musas de su fracaso. Ya no quiero ese retrato. Dadle la vuelta. Borrarlo.

Estoy cansado, si, muy cansado. Necesito descansar. Pero quiero dejar muy claro, que tendríais que superar mis virtudes, para poderme tumbar. El cansancio no me rinde. Me da más fuerzas para luchar. Me hace más poderoso, ante una sociedad banal.

El amor es mi espada de lucha. El cariño un arsenal. Mi sonrisa un pasaporte, y mis ojos…un cañón descomunal.

Francisco Ortega Bustamante.