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LOS BILLETES MUNICIPALES -Artículo y fotos de Francisco Ortega Bustamante

24 Oct

Dado a que durante la contienda civil entre 1936 y 1939, los billetes de curso legal dejaron de tener validez alguna hasta que no se resolviese esa situación de un Pais dividido, los ayuntamientos tomaron una medida que pudiera paliar la necesidad de comprar y vender alimentos y otras necesidades a nivel local, y para eso, decidieron poner en funcionamiento algunos billetes con el sello municipal y de distintos valores.

Hoy presentamos un billete de veinticinco céntimos de peseta en su anverso y reverso, fechado en 17 de febrero del año de 1937.

Francisco Ortega Bustamante

HACE MÁS DE MEDIO SIGLO – UN MERCADO DE 1945

24 Oct

HACE MÁS DE MEDIO SIGLO – UN MERCADO DE 1945 – TEXTO Y FOTO DE FRANCISCO ORTEGA BUSTAMANTE.

Como se suele decir en estos casos…ya ha llovido desde entonces, pues ya son 74 años los que han pasado desde esta foto.

Un día de mercado en la Plaza del Castillo, que se celebraban los Domingos y, en la que aparecen personajes que marcaron gran parte de la historia de nuestro pueblo por se como eran, por sus apodos o por sus quehaceres.

Bernardo “el Arriero” María Jesús la del “Pintao” “el Maravilloso”…entre otros.

Francisco Ortega Bustamante.

1 DE NOVIEMBRE – TODOS LAS SANTOS

24 Oct








SHAMHAIM

Probablemente es una de las festividades más marcadamente célticas, pues era en esta fecha, cuando comenzaba el año céltico con el encendido de los fuegos de Sahamhaim.

Se trata de otro de los grandes festivales del fuego; su celebración se realizaba, como es propio de estos festivales, con el encendido de grandes hogueras.

En la actualidad conocemos esta festividad gracias a la tradición cristiana que la ha conservado, tras una hábil manipulación, sacándose de la manga unas fiestas de “Todos los Santos” cuyos orígenes, a nivel tradicional, no resultan del todo claros y cuyo significado sólo cobra validez cuando los relacionamos con la antigua tradición pagana del culto a los muertos, asociado a esta fecha.

La práctica brujeril evoca rituales célticos arcanos que tal vez no se celebraban de modo exactamente igual pero cuya esencia se mantiene idéntica. Su propósito era la celebración de All Hallow Een como momento cósmico en el que se abren las puertas entre nuestro mundo y el de los muertos, el reino de lo desconocido.

En algunos países, especialmente en los EE.UU., se conservan estas celebraciones con el nombre original algo transformado en la festividad de Halloween. En esta festividad se mantiene el tono lúdico pero se evidencia el temor hacia lo que no se comprende. Así, se supone que las brujas andan sueltas y con ellas los poderes oscuros y, lógicamente, las fuerzas malignas.

En atención a esto, los niños se disfrazan de brujas, de diablos y de monstruos, pidiendo su botín en forma de dulces y caramelos a cambio de “dejar en paz” a los habitantes del lugar.

Un personaje típico que no puede faltar en la fiesta de Halloween, toma la forma de una calabaza hueca en la que se han tallado uno o dos rostros humanos siendo, cuando son dos, el uno sonriente y el otro enfadado, en el lado opuesto. En el interior, se coloca una vela de tal modo que la luz irradia por los agujeros tallados, dándole un aspecto entre burlesco y espectral.

En Europa, la festividad ha perdido gran parte de su aspecto lúdico y se reduce en su mayor parte a una triste evocación de aquellos que fallecieron. Suele asociarse a esta fecha la celebración de misas, el encendido de velas y el llevar flores a los cementerios, únicos recuerdos de aquellos cultos del Fuego y de Natura. La fiesta, rebautizada como “Todos los Santos”, evoca veladamente sus verdaderos orígenes.

Se mantiene, en esencia, el recuerdo de que existe una conexión entre la fecha y la relación entre el mundo de los vivos y el de los muertos, pero la evocación gozosa en la que los que estaban al otro lado compartían la fiesta con los que estamos a este lado de la puerta, queda transformada en el recuerdo difuso y doloroso.

Más aún, lejos de aceptar la muerte como un proceso natural, la convierten en algo tenebroso y oscuro, temible. Las misas no buscan tanto crear un lazo entre vivos y muertos como alejar a éstos de aquellos y guiarlos hacia su morada.

Las flores en los cementerios, uno de los símbolos clásicos ya mencionados, evocan aquel antiguo aspecto de comunión con la naturaleza, convirtiéndose en una pequeña ofrenda a las almas de aquellos que ya se fueron.

La razón de su uso vendría dada por la creencia, según la concepción ocultista, de que la flores frescas emanan una esencia sutil, que reconforta las formas astrales de los fallecidos recientemente durante el confuso periodo que va desde el momento del fallecimiento hasta el instante que comprenden qué son y en donde están ahora, comenzando a adaptarse a la nueva situación.

Se trata de una bella ofrenda, especialmente si es el amor quien la acompaña por encima de la conturbadora desesperación, y es entonces cuando puede aportar algo a aquellos que ya no están entre nosotros, especialmente si ello se realiza en los momentos cósmicos apropiados, como puede serlo la puerta de Halloween.

Pero hay que tener en cuenta que la costumbre posterior de usar estas flores de tela o plástico, no posee valor alguno en este sentido, puesto que carecen de esa esencia sutil de la que hablábamos, y el factor de embellecer el lugar donde abandonaron sus cascarones mundanos y sus envoltorios físicos, resulta de poco valor para los muertos.

La consideración hacia los fallecidos y el apoyo que precisan en los momentos de confusión que siguen a la muerte están contemplados por numerosas culturas. Egipcios y tibetanos, por ejemplo, llegaron a constituir sus peculiares “libros de los muertos” a modo de guía para los recién desencarnados.

El proceso del difunto es el de desprenderse del cascarón que fue su cuerpo físico, al igual que la mariposa se desprende y aleja del cascarón que antes fue su cuerpo en forma de crisálida. Tal vez por eso los antiguos griegos llamaron a la mariposa “psique”, vocablo que significa “alma” y, que por ello se dibujara a las almas desencarnadas con la apariencia de mariposas.

Este proceso se produce de forma natural y se demora más o menos en base al apego a su viejo estado y a su temor a lo desconocido, de ahí que nuestra “ayuda” pueda acelerar ese proceso o hacerlo más traumático.

La esencia de las flores, las velas, e incluso las misas y, muy especialmente el amor con que se realizan tales actos, contribuirán a ayudar al alma en su proceso. De ahí también el que resulte absurdo el temer o venerar, año tras año, aquello que se depositó en el cementerio, pues se trata cada vez más de un cascarón vacío. Nuestros buenos deseos podrán dirigirse hacia la forma astral de los difuntos desde cualquier lugar pues no están vinculados ya a ningún sitio ni recipientes físicos.

Pero de nuestro planteamiento se deduce también que podemos perjudicar a aquellos a quienes amamos demorando su proceso de transición. ¿Cómo? Tratando de retener sus almas con nuestro egoísmo, invocándolas, agravando su confusión y tratando de retenerlas junto a nosotros con un amor mal entendido.

Es en este proceso de desprendimiento del cuerpo o desencarnación cuando la esencia sutil de las flores parece ayudar a los del otro lado.

Las velas poseen una virtud semejante en su efecto al de las flores. En la práctica ocultista la luz de las velas abre caminos sutiles en la mente, que enlazan nuestra consciencia habitual con el plano psíquico, aquél que también denominamos “plano astral”.

Estos canales permiten que nuestros pensamientos fluyan hacia allá donde los encaminamos, penetrando en el campo de lo psíquico, allá donde moran las almas, y de ahí su utilidad en alentar en el camino a los difuntos y su especial asociación con esta festividad.

Por otra parte, las velas aparecen en todas las solemnidades que evocan antiguos festivales del fuego, en representación del elemento ígneo y, como ya hemos dicho, el 1 de noviembre es uno de los grandes festivales anuales del fuego.

Francisco Ortega Bustamante.

DÍ A TUS HIJOS QUE HOY ES EL DÍA DE LA “PATRIA”

12 Oct
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Di a tus hijos que hoy es el día de La Patria. En el cole les enseñarán a celebrar Halloween, carnaval o el día de la paz, pero no el día de su Patria. Cuéntales que no es sólo un día de fiesta. Que es el día de España.

Diles que estamos aquí desde hace milenios. Que éramos tan tercos que preferíamos morir a ser esclavos. Háblales de Numancia y Sagunto. De la “Devotio ibérica”. De cómo el honor y la lealtad ya eran nuestra divisa hace más de 2000 años.

Cuenta a tus hijos que hemos pasado siglos peleando contra el invasor. Que cada palmo de la tierra que pisamos se ganó luchando. Y que aquellos que cayeron combatiendo no morirán nunca.

Háblales del Cid, de Guzmán el bueno, de don Pelayo, del Gran Capitán, de Hernán Pérez del Pulgar, de Isabel la Católica…

Cuéntales que fuimos capaces de conquistar otro mundo. Y que lo llamamos Nueva España. Que peleamos contra ejércitos de guerreros de leyenda en su propia tierra. Y que vencimos. Que derrotamos a aquellos que usaban a otras tribus como ganado y masacraban a sus esclavos en altares.

Y cuéntales que allí construimos universidades, hospitales y catedrales. Que les llevamos nuestro idioma y nuestro arte. Enséñales a no creer las mentiras que inventaron aquellos que siempre nos odiaron para encubrir sus propios crímenes.

Habla a tus hijos de Hernán Cortés, de Francisco Pizarro, de Mencía Calderón, Hernando de Soto, Ponce de León, Núñez de Balboa… Cuéntales que lanzamos expediciones por todo el mundo. Que buscábamos aventura y conocimiento. Y que llevamos nuestra cultura, nuestros valores y hasta vacunas gratis.

Háblales de Velázquez, Ribera y Murillo. De Lope y Garcilaso. De Quevedo, Calderón y Cervantes. Háblales de los Héroes del Dos de Mayo, de María Pita, de la monja alférez… No dejes que olviden a qué pueblo pertenecen.

Que fuimos un imperio donde no se ponía el sol y que el mundo fue una selva de picas españolas. Háblales de nuestros Tercios victoriosos. Diles que fuimos el escudo de Europa. Que defendimos nuestra cultura cuando todo eran enemigos.

Enséñales que haría falta una vida para contar todas las gestas de España y que cada latido del corazón nos recuerda que llevamos la misma sangre de aquellos que dieron su vida por España.

Que renegar de la patria es tan miserable como despreciar a una madre. Que ser español es un orgullo y que nuestra forma de vivir ha de hacernos dignos de tal honor.

Di a tus hijos que hoy es el día de La Patria.

Víctor Del Cerro.

SOBREVIVIR AL INVIERNO EN LA EDAD MEDIA (Paseando por la historia)

12 Oct

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En 2013, un grupo de recreación medieval decidió averiguar cómo sería sobrevivir a un invierno ruso en la Edad Media. Eligieron a uno de sus miembros, Pavel Sapozhnikov, para vivir en una granja solo con herramientas, ropa y refugio del siglo IX durante seis meses, como parte de un proyecto titulado Alone in the Past. Una vez al día, Pavel hablaba durante media hora ante una cámara para relatar su día y compartir sus experiencias. El resto del tiempo estaba completamente solo, con un control mensual para asegurarse de que todavía estaba vivo. Proporcionó una visión de primera mano de cómo la gente en la Edad Media luchaba para sobrevivir durante el invierno.

Pero también podemos obtener fragmentos de información de manuscritos, registros judiciales y documentos forenses sobre cómo vivían y morían las personas durante la estación más difícil del año. ¿Cómo se calentaban en pleno invierno? ¿Qué comían? ¿Qué hacían? Sin calefacción, sin ventanas de doble acristalamiento, sin Netflix, sin abrigos… Sin duda no poseían ninguno de los lujos que hoy en día consideramos “necesidades”. La llegada del invierno era un momento aterrador para muchas personas; si había una mala cosecha podían morir de hambre y siempre existía la posibilidad de contraer enfermedades que podían matarles fácilmente, como la neumonía. A esto se añade la aparición de la Pequeña Edad de Hielo desde 1300 hasta aproximadamente 1870, y que significó sobrevivir a inviernos mucho más fríos. El invierno era la estación más peligrosa del calendario medieval. Entonces, ¿cómo lidiaron con el invierno las personas de la Edad Media?

Para la gente de la Edad Media, el invierno empezaba justo después de San Miguel (29 de septiembre) y se alargaba hasta la Candelaria (2 de febrero), cuando hacía ya el suficiente calor como para volver a labrar la tierra. Eso es mucho tiempo, por lo que durante el otoño los aldeanos intentaban preservar la cosecha y guardar toda la comida posible para los meses difíciles que se avecinaban. Para una persona promedio, el alimento básico durante los fríos meses de invierno era el potaje (un guiso compuesto por verduras hervidas y granos). Todo entraba en el guiso, incluida la fruta si tenían alguna, ya que en aquella época se consideraba poco saludable comer fruta cruda. Los alimentos más comunes en la dieta de un aldeano incluirían cebollas, arvejas, coles, judías, lentejas y hierbas como el perejil. Las proteínas las obtenían del queso y los huevos, y un poco de carne cuando podían conseguirla, como el tocino graso o el cerdo salado. Los más adinerados comían habitualmente carne de cordero y paloma, mantequilla, higos queso y uvas, entre otras cosas.

¿Cómo se calentaban en pleno invierno? Al igual que nosotros llevaban capas, bufandas, botas y guantes. Las casas a menudo estaban llenas de humo procedente de un hogar de piedra, cuya única ventilación era un agujero en el techo. Esto proporcionaba calidez, pero no la suficiente para unas temperaturas muy frías. La calefacción en el interior de las casas no era muy buena, por lo que muchas personas llevaban un montón de prendas exteriores para mantener el calor. En otros lugares fríos y con corrientes de aire, como las iglesias, los aldeanos a menudo llevaban a misa sus propios calentadores de manos: esferas huecas de metal que contenían brasas. La lana era el tejido preferido, pero picaba mucho, por lo que usaban ropa de cama debajo. El sudor reducía la calidez de la lana, por lo que las personas a menudo se quitaban capas de ropa cuando transpiraban y luego se las volvían a poner cuando volvían a tener frío.

Pero en el invierno medieval la gente también se divertía: jugaban en la nieve, disfrutaban en trineo y patinaban sobre hielo (sobre pedazos de madera pulida o espinillas de caballo). En el interior de las casas se entretenían con populares juegos de mesa. Los nobles disfrutaban de la caza del jabalí. Estas actividades eran un respiro al trabajo duro y a las frías noches de invierno.

La Navidad era la fiesta más larga del año, había doce días desde Nochebuena hasta Epifanía (6 de enero) durante los que apenas nadie trabajaba. El señor a veces invitaba a sus villanos a cenar en su salón. En algunos casos, un campesino afortunado era seleccionado para llevar a dos amigos y podrían comer y beber todo lo que quisieran durante el tiempo que tardaban en quemarse dos velas (una tras otra). A otros campesinos se les permitía llevarse todo lo que podían almacenar entre sus ropas. A pesar de las festividades navideñas, los campesinos tenían que pagar un “alquiler” para poder acceder a la mesa del señor; generalmente entregaban huevos, gallinas y pan.

Fuente:
* https://www.historyoftheancientworld.com/2015/12/surviving-winter-in-the-middle-ages

LAS MOMIAS MÁS ANTIGUAS (Paseando por la historia)

12 Oct

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En el árido desierto de Atacama, un grupo de pescadores, cazadores y recolectores convirtieron a sus muertos en obras de arte durante más de 3.500 años (entre el 6000 y el 1500 antes de Cristo). Tenían unos extraordinarios conocimientos de anatomía, química y biología, y lo hicieron 2.000 años antes que los egipcios.

La civilización chinchorro, que habitó la costa entre la parte sur de Ilo, en Perú, y norte de Antofagasta, en Chile, no legó grandes edificios ni novedosos métodos de cultivo, pero sus momias —conservadas gracias a avanzadas técnicas de embalsamamiento— cuentan hoy al mundo contemporáneo cómo se vivía entonces, por qué momificaban a sus muertos y cómo lo hacían.

“Conservaban los cuerpos con propósitos mágico-rituales”, explica Sergio Medina, antropólogo y director de extensión de la Universidad de Tarapacá. “Y el medio ambiente natural aquí [caracterizado por la salinidad y aridez del desierto] es perfecto para preservar las momias durante miles de años”.

Las primeras fueron descubiertas en esta zona en 1917, en la concurrida playa chilena de Chinchorro, por el arqueólogo alemán Max Uhle. En ese momento no se contaba con la tecnología del carbono-14 para datarlas y erróneamente se calculó su antigüedad en 2.000 años cuando era mucho mayor.

Los chinchorro fueron hábiles taxidermistas. Los vestigios se han encontrado sobre todo en las regiones de Arica y Parinacota, conocidas por su sol y playas, frutas exuberantes y una costa rocosa que sigue una línea extensa del océano Pacífico.

Sus técnicas incluían la extracción de órganos, el corte de miembros, descueramiento, destazamiento de vísceras y el relleno de cavidades corporales. Después rearmaban los cuerpos para darles una existencia eterna.

La mirada de los expertos intenta reconstruir el proceso de momificación para tratar de responder las preguntas centrales: ¿cuánto tiempo pasaba desde el momento de la muerte hasta el proceso de momificación?, ¿quiénes dentro del grupo tenían los conocimientos necesarios para estos procedimientos?, ¿cómo se explicaban la muerte?, ¿qué lugar daban al cuerpo muerto en su sistema de vida?

Hasta el momento han sido estudiadas 208 momias y se ha descubierto que las técnicas de embalsamamiento variaron a lo largo del tiempo y se fueron simplificando en las etapas tardías. Las primeras fueron momias naturales, que se formaban por el propio desecamiento del cadáver, facilitado por las características físicas del terreno. Más adelante comenzaron a intervenir en los cuerpos.

Al cuerpo le cortaban la cabeza y las extremidades, partes que luego eran expuestas al sol. A continuación, los órganos eran extraídos a través de incisiones, el cuerpo era despojado de la carne y las vísceras, y así quedaba un esqueleto limpio y seco.

Por último, se extraía el cuero cabelludo y la piel del rostro, e intervenían el cráneo para sacarle el cerebro, en cuyo lugar, una vez seco, ponían cenizas, tierras, arcillas y pelos de animal. Para darle rigidez, se deslizaban maderos puntiagudos debajo de la dermis y las cavidades eran rellenadas. Luego se modelaba el rostro, ataban los miembros con varas y al final se pintaba y se le ponía vestimenta de tejido vegetal.

Fuente:
* https://elpais.com/elpais/2018/10/01/eps/1538404415_892915.html

EL CALLEJÓN DE LAS ESTATUAS ESPELUZNANTES ( Paseando por la Historia)

11 Oct

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Los investigadores han descubierto un pasadizo de 750 años lleno de estatuas espeluznantes enmascaradas en la antigua ciudad abandonada de Chan Chan en Perú.

Según Newsweek, el Ministerio de Cultura del país dice que se cree que estas 19 estatuas son de la civilización peruana precolombina conocida como el imperio Chimú. Este imperio operó entre 900 y 1470 d.C., después de lo cual los incas conquistaron la ciudad.

Los ídolos de madera estaban cubiertos con máscaras de arcilla y el corredor en el que se encontraban se extendía 100 pies de largo. Cada una de las estatuas mide 27 pulgadas de alto y parece tener un cetro en una mano y lo que parece un escudo en otra. Se sospecha que cada una de las estatuas representa un carácter antropomórfico diferente.

“Es un descubrimiento importante por su antigüedad y por la calidad de su decoración”, dijo Patricia Balbuena, miembro del ministerio.

“Suponemos que son guardianes”, dijo el arqueólogo Henry Gayoso Rullier en el periódico peruano El Comercio . “Podrían pertenecer a la etapa intermedia de Chan Chan, entre 1100 y 1300 d.C., y estaríamos hablando de las esculturas más antiguas que se conocen en este sitio”.

Según la UNESCO , la ciudad de Chan Chan era la ciudad más grande de América precolombina. Antes de que fuera conquistada por los incas, se cree que Chan Chan era el hogar de unas 60.000 personas que vivían en unos 10.000 edificios. Esto lo convierte en uno de los complejos de adobe más grandes del mundo que se haya descubierto.

Pero después de ser conquistada, la ciudad comenzó a declinar y a caer en ruinas. La excavación de las ruinas de Chan Chan comenzó en 2017 y se espera que continúe hasta mayo de 2020.

Fuente:
* https://allthatsinteresting.com/ancient-masks-chan-chan-peru