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COSAS DE INTERNET – Ritos, cábalas y tradiciones para esperar el Año Nuevo

24 Dic

Hay para todos los gustos: los que se ponen ropa interior amarilla y suben y bajan escaleras; los que se aferran a una maleta y comen uvas o lentejas.

Tradiciones y cábalas para celebrar el nuevo año han existido en todas las culturas y tiempos y aquí te las contamos.

¿Ropa interior al revés o amarilla? ¿Uvas, corvina o lentejas? Hay cábalas para todos los gustos y, aunque muchos digan que es una tontería, llegadas las 12, más de alguien salta con el pie derecho, aparece con maletas o se pone a subir y bajar escaleras como loco.

La tradición de Nochevieja y Año Nuevo es casi tan antigua como la humanidad, pero cambia de fechas y modo de celebrarla de acuerdo a los diferentes tiempos y culturas.

Lo que siempre se mantiene intacto es el espíritu de celebración de los hombres y la esperanza de que el próximo año será mejor.

Desde la antigüedad… La celebración del Año Nuevo es una de las más antiguas y universales de las festividades. Hace aproximadamente 4.000 años atrás, los babilonios fueron los primeros en convertir el Año Nuevo en un ciclo festivo que duraba 11 días y que se celebraba al comienzo de la primavera.

Los egipcios celebraban el fin del año con el comienzo de la crecida del río Nilo y la preparación de las tierras para la siembra, mientras que los romanos también hacían coincidir la celebración con la llegada de la primavera y lo festejaban el 25 de marzo.

Pero fue el emperador Julio César el que cambió la fecha al primero de enero, primer día del mes dedicado al Dios Jano. Esto fue confirmado en las adaptaciones que hizo el Papa Gregorio XIII, y es el calendario que rige en nuestros días.

La primera celebración del Año Nuevo en Chile ocurrió en 1671, cuando los Jesuitas levantaron una campana en lo alto de la Iglesia de la Compañía, que a la medianoche comenzó a anunciar el ciclo naciente.

En Santiago, celebrar el fin de año era una oportunidad para que, al igual que en la Navidad, las familias de diferentes clases sociales compartieran y lucieran los trajes adquiridos especialmente para la ocasión.

Uno de los puntos de reunión era la Alameda de las Delicias, lugar en el que se realizaban fondas que comenzaban en Navidad y duraban hasta enero. Estas ramadas ocupaban todo el sector de la Estación Central y por la noche se sentía un fuerte olor a pólvora por la gran cantidad de fuegos artificiales que se disparaban.

“Las doce” eran marcadas por el cañonazo en el Cerro Santa Lucía y por las campanas de las iglesias.

Algunas cábalas de año nuevo:

La noche que nos traspasa al siguiente año está llena de cábalas y supersticiones que tienen que ver con buenos augurios para el año que comienza.

En Chile, la mayoría de las supersticiones que se llevan a la práctica la noche del 31 de diciembre fueron introducidas por los colonizadores españoles y se arraigaron con más fuerza en la ciudad que en los sectores rurales. Las cábalas que más se realizan son:

La tradición de las 12 uvas: en el sitio que ocupa cada comensal se coloca previamente un pequeño frutero con 12 uvas y, de acuerdo con el ritual, se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj. Idealmente seis verdes y seis moradas. De esta forma, los anhelos y aspiraciones se hacen realidad… por lo menos eso dicen.

Sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas: trae matrimonio.

Recibir el año nuevo con dinero dentro de los zapatos: trae prosperidad económica.

Para tener mucha ropa nueva: la noche del 31 debes usar la ropa interior al revés.

Poner un anillo de oro en la copa de champaña con la que se hará el brindis: te asegurarás que no falte el dinero (ojo con tragártelo).

Cocinar una corvina sin quitarle las escamas: para asegurarse un buen pasar económico (quien la coma tendrá tanta plata como escamas haya comido).

Encender velas de colores: las azules traen la paz; las amarillas, abundancia; las rojas, pasión; las verdes, salud; las blancas, claridad, y las naranjas, inteligencia.

Repetir en voz alta o mentalmente la frase “Voy a ser feliz este año” junto a los doce campanadas.

Si se sale a la calle, tratar que la primera persona que se vea sea joven, ya que mientras menor sea, mayor será la felicidad.

Sacar las maletas a la puerta de la casa para tener muchos viajes el año que comienza. Mejor aún es dar la vuelta a la manzana arrastrando las maletas.

Usar ropa interior amarilla la noche de fin de año, para asegurar felicidad y buenos momentos. Mejor usarla por el revés y cambiarla al derecho después de medianoche. Mucho mejor si los calzones son regalados.

Comer una cucharada de lentejas (cocidas) dentro de los primeros minutos del nuevo año para tener prosperidad.

Lavarse las manos con champaña y azúcar: para tener dinero. A las 12 de la noche, se meten las manos a una fuente con azúcar. Luego se lavan con champaña.

Repartir espigas de trigo: símbolo de la abundancia. Lo ideal es repartidlas entre todos los asistentes (que todos tengan en las manos la medianoche) y también esparcirlas por la casa.

Quemar al muñeco “viejo”: para desprenderse de las cosas malas del año que termina. Es necesario hacer un muñeco con la ropa vieja. Si se quiere, se le puede poner en el bolsillo una lista con todas las cosas malas del año que quieren eliminarse. Se debe poner en un lugar sin riesgos de incendio. A medianoche se le prende fuego.

La conocida astróloga Nena Borrero recomienda, como una costumbre sabia y sana, ocupar algunos momentos del último día del año que se va, limpiando y ordenando la casa, pues el estado del lugar en que vives reflejará el desarrollo de tu vida el año que comienza. “Entre más limpia, ordenada y radiante, mejor será tu vida”, recomienda en su sitio Web.

También propone encender velas blancas, rojas y verdes y dejarlas encendidas, en un lugar a prueba de incendios, hasta que se consuman por completo. Deben estar encendidas a la medianoche. Estas velas representan amor, armonía, salud y prosperidad para el año.

Básico, en todo caso, es tener fe en lo que estás haciendo. Y para terminar, sugiere rezar a medianoche, “por ti mismo, por tus seres queridos, por la humanidad, por el planeta y el universo entero, y que des las gracias por todos los dones que recibiste durante el año que se acaba”.

Nadie se queda atrás al momento de preparar la celebración… y no importa en que parte del mundo se encuentre.

El pavo relleno, el ponche a la romana y un baile que comienza después del abrazo de medianoche son ingredientes infaltables, y los tradicionales fuegos artificiales siempre son los protagonistas de cada una de las bienvenidas al nuevo año. Así es en Chile… pero ¿qué se hace en otros países?

En Venezuela

Es costumbre en este país, preparar “hallaca” para la cena, una especie de humita, bastante grande, rellena de condimentos y otras especies, que se regala a los amigos durante la noche de Año Nuevo. Se supone que con esto se reafirma la amistad y se desea buena suerte para el año que viene.

En Brasil

En este país se práctica una religión llamada Umbanda, una mezcla de ritos africanos, que se centra en la fiesta de Lemanja. Las playas se llenan de gente y cantos religiosos. Los que viven retirados viajan a la costa para realizar ofrendas al mar, y la gente viste trajes de colores distintos cada año según el santo que gobernará durante la nueva etapa. Bailan, cantan y rezan.

En Colombia

Se usa armar un muñeco con la ropa vieja de la que tú, tus amigos o tu familia quieran desprenderse. Poner en alguno de los bolsillos todas las cosas malas de este año, que quieres que “se quemen”. Ubicar al muñeco en un lugar que no tengo riesgo de incendio y prenderle fuego a medianoche.

En Bahamas

Se realiza la fiesta del Junkanoo, que se remonta a los siglos XVI o XVII, en honor a John Canoe, un propietario de plantaciones muy bondadoso que permitía a sus esclavos tomarse algunos días para Navidad.

Hoy en día, se celebra con un gran desfile muy organizado, con disfraces muy sofisticados y mucha música. También se ven bailarines enmascarados con trajes coloridos y luminosos. Los participantes eligen un tema, por grupos, y confeccionan sus trajes en base a éste.

En Alemania

En este país se lleva a cabo el “Bleiglessen”, una ceremonia o ritual, que consiste en develar los misterios del futuro con una barra de plomo. La cosa es más o menos así: se pasa el plomo por una soldadura, se funde hasta que se haga agua y las gotas se vierten en un vaso. El plomo líquido se solidifica nuevamente y adopta formas extrañas que predicen lo que depara el futuro.

En Escocia

Los escoceses festejan con el “Hogmanay”. Se trata de buscar un barril de madera, al cual se le prende fuego y se lo pone a rodar por las calles. Según la tradición, es para permitir el paso del nuevo año.

En Rumania

En este país las mujeres solteras suelen caminar hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo de la llama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Las que se quedan en sus casas toman una rama de albahaca y la colocan bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.

NOCHEBUENA

24 Dic

Dos noches singulares venimos celebrando desde hace muchos milenios. Puede incluso que muchísimos.

Son la noche de Navidad y la noche de San Juan,correspondientes a los dos equinoccios: el de invierno y el de verano. Y son las dos, fiestas de Natividad o nacimiento (únicas en todo el ciclo litúrgico, pues de todos los demás santos se celebran el día de la muerte). Siendo mala de por sí la noche en todas las mitologías y culturas, el que una sola noche al año sea declarada y llamada Noche Buena, es de alta significación.

La noche es sinónimo de tinieblas y de muerte, pero una sola noche al año es sinónimo de Luz y de Vida. Es la noche de Navidad, la noche en que se celebra el nacimiento (Natividad) de Jesús.

Parece que en el inicio de la organización del calendario de fiestas y conmemoraciones cristianas, se celebraba el nacimiento de Jesús el 6 de enero, atendiendo no tanto al hecho de nacer, sino al de incorporarse a la humanidad. Por eso se la llamó Epifania (Epifanía), que significa “aparición”.

Pero no había manera de acabar con las fiestas paganas del solsticio de invierno, que en tiempo coincidieron con las Saturnales, por lo que la Iglesia decidió renunciar a su eliminación y optar por su cristianización. Dejando, por tanto, la fiesta de la Epifanía, instituyó la fiesta de la conmemoración del Nacimiento de Jesús y la situó justamente el 25 de Diciembre, fecha en que se estaban celebrando las fiestas paganas del solsticio de invierno. Y porque éstas eran fiestas en que se celebraba el fin del alargamiento de la noche y el principio del alargamiento del día, asimilado a los ciclos vitales de la naturaleza (incluida la humana), hubo de ser el nacimiento y no la “aparición” de Cristo lo que se celebrase.

Otro tanto ocurrió con la fiesta de San Juan.
Sólo podemos entender el conjunto de las fiestas de Navidad que empiezan con la Nochebuena (las Saturnales en Roma tuvieron una duración de 7 días, igual que nuestras fiestas de Navidad, año viejo y Año Nuevo); sólo podemos aparcar los prejuicios religiosos que todavía alimentan algunos en torno a la Navidad (Fidel Castro acaba de apearse del burro y sin enterarse de la fiesta), si entendemos que éstas son fiestas de la humanidad, que por cierto, ya entre los romanos se caracterizaban por su humanidad (invitaban a los esclavos a comer a la mesa, les liberaban del trabajo, se intercambiaban regalos…) y que tampoco fueron los romanos los que las instauraron, sino que las heredaron de muy antiguo.

Una curiosidad: Nochebueno se llama a una torta especial de Navidad hecha de frutos secos, y a un tronco grande que se quemaba en la chimenea enNochebuena.

Anónimo.

LA CONSTITUCIÓN – RECORDANDO AQUÉL TIEMPO DE CAMBIOS EN UNA ESPAÑA VIVA – ARTÍCULO Y GALERÍA FOB

5 Dic

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Las imágenes que vemos, nos ofrecen recuerdos imborrables, de una Nación que, de forma unánime, decide dar un paso transcendental para todos, ejerciendo la libertad de votar libremente en aquél referéndum de los 70 que, nos llevaría a cambiar de un estado más o menos bueno y con cierta estabilidad, a una “Constitución” que nos aportaba mucho más en todo – una evolución, digamos – para alcanzar otros propósitos nacionales, regionales, locales y, porqué no, también a nivel personal, ya que a cada uno le duele lo suyo.

En mi opinión personal, ganamos todos porque todos la votamos y, porque de antemano y bien reflexionado, acudió a las urnas, una España más remozada y joven en sus propósitos, haciéndose mayor – de alguna manera – entre sus otros países de una Europa que precisamente nace en España.

Hoy, dicen, que esta Constitución aprobada el 31 de Octubre de 1978, sigue tan eficaz y tan viva como el primer día, aunque hayan proliferado como setas bordes, una abultada cantidad de ineptos inútiles – en ayunas de cultura – empeñados en matarla. ¡Vaya una idiotez!

Digo esto, porque como se suele decir desde hace largo tiempo, mientras unos se empeñan en instar a una absurda guerra, otros hacen el amor. ¡Es que son idiotas! Me reafirmo  – como decía al principio – en mi opinión personal, aunque entiendo, que esta marabunta de espectros alimentados con comida de otras tierras, están puestos ahí para acabar con todos los pactos y brotes que haya sobre la faz de una España que, encima, los mantiene y viven con ciertas gracias a su costa. ¡Desagradecidos!

Acabo y, pienso, que la Constitución se hizo para respetarla, y quien no esté de acuerdo, debe abandonar el lugar en el que no es capaz ni de pronunciar “ESPAÑA”.

Como en casi todo, también está la opción del diálogo, pero eso lo dejamos para quien sepa lo que ello significa. Hay demasiadas cabecitas lindas a las que no les interesa saber, porque corren el peligro de verse reflejados en el espejo, y a buen seguro que, se llevarían un gran susto al descubrir al fantasma que habita en ellos, y no digo “ellas” porque ya están incluidas, como lo han estado siempre, en la totalidad de la palabra o término.

Deseo, que este 41 aniversario, sea el principio del fin de tanta idiotez y colorines por todas partes, y en su lugar, utilizar el sentido común para llevar a cabo la gestión de un país, como así se les ha encomendado y se les paga por ello.

Hagamos todos, que esta Constitución, siga guiando de alguna forma, a quien de verdad sepa lo que significa y entienda su lenguaje, luego, más tarde, si quieres la cambias.

Francisco Ortega Bustamante

 

ANÉCDOTAS HISTÓRICAS “La Pasionaria” no fue la autora del “NO PASARÁN” – FOTOS Y VÍDEO MUY INTERESANTES PARA LA HISTORIA.

13 Nov

Dolores Ibárruri – La Pasionaria.

 

Cartel francés de la Primera Guerra Mundial

Cartel Francés de la Primera Guerra Mundial

 

Famosa fotografía de Madrid en 1937, el cartel reza ¡No pasarán! el fascismo quiere conquistar Madrid, Madrid será la tumba del fascismo

Famosa fotografía de Madrid en 1937, el cartel reza ¡No pasarán! el fascismo quiere conquistar Madrid, Madrid será la tumba del fascismo

 

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VÍDEO DE CELIA GÁMEZ

Esta famosa frase se convirtió durante la Guerra Civil en una consigna entre los republicanos que querían impedir el paso de los fascistas. No obstante este eslogan nació veinte años antes en Francia. El historiador y escritor Néstor Luján sitúa el origen en la batalla de Verdún que lideró Philippe Pétain durante la I Guerra Mundial (1916) y que después sería mariscal y jefe del gobierno de Vichy que colaboró con Hitler.El historiador Pedro Voltes matiza que el verdadero «il ne passeront pas», no sería del mismo Pétain, sino de un oficial suyo, Robert Georges Nivelle, «más dotado para la retórica, arte para el que estaba completamente negado el mariscal».La teoría de Luján ha sido apoyada por un libro del periodista Agustín Calvet titulado Verdún. En esta obra se explica que los soldados franceses repetían, después de las primeras batallas, «Ne passeront pas, mon Dieu, ne passeront pas» y que la montaña en donde se produjeron los enfrentamientos más duros está coronada por un monumento con la leyenda «Il ne passeront pas». El éxito de la frase, original o copiada, se consolidó en la Guerra Civil española.

También fue empleado en Nicaragua durante la revolución sandinista en 1979, bloqueando así las calles y no dejando pasar a laGuardia Nacional a barrios sandinistas y por la agresión armada, durante los años 80, protagonizada por la denominada Contraorganizada, apoyada y financiada por EE. UU..2​ Por este suceso el cantante Carlos Mejía Godoy compuso una canción titulada «No pasarán».

«¡No pasarán!» ha llegado a ser un lema internacional antifascista y todavía se usa así en los círculos políticos de izquierda.

A menudo se ha respondido a esta expresión con un «Pasaremos». El lema de respuesta de la derecha, «Hemos pasado», lo acuñó el general Francisco Franco cuando sus fuerzas entraron finalmente en Madrid y la cantante Celia Gámez interpretó «Ya hemos pasao» en la que se burlaba del bando vencido.

P.T: FOB

LOS BILLETES MUNICIPALES -Artículo y fotos de Francisco Ortega Bustamante

24 Oct

Dado a que durante la contienda civil entre 1936 y 1939, los billetes de curso legal dejaron de tener validez alguna hasta que no se resolviese esa situación de un Pais dividido, los ayuntamientos tomaron una medida que pudiera paliar la necesidad de comprar y vender alimentos y otras necesidades a nivel local, y para eso, decidieron poner en funcionamiento algunos billetes con el sello municipal y de distintos valores.

Hoy presentamos un billete de veinticinco céntimos de peseta en su anverso y reverso, fechado en 17 de febrero del año de 1937.

Francisco Ortega Bustamante

HACE MÁS DE MEDIO SIGLO – UN MERCADO DE 1945

24 Oct

HACE MÁS DE MEDIO SIGLO – UN MERCADO DE 1945 – TEXTO Y FOTO DE FRANCISCO ORTEGA BUSTAMANTE.

Como se suele decir en estos casos…ya ha llovido desde entonces, pues ya son 74 años los que han pasado desde esta foto.

Un día de mercado en la Plaza del Castillo, que se celebraban los Domingos y, en la que aparecen personajes que marcaron gran parte de la historia de nuestro pueblo por se como eran, por sus apodos o por sus quehaceres.

Bernardo “el Arriero” María Jesús la del “Pintao” “el Maravilloso”…entre otros.

Francisco Ortega Bustamante.

1 DE NOVIEMBRE – TODOS LAS SANTOS

24 Oct








SHAMHAIM

Probablemente es una de las festividades más marcadamente célticas, pues era en esta fecha, cuando comenzaba el año céltico con el encendido de los fuegos de Sahamhaim.

Se trata de otro de los grandes festivales del fuego; su celebración se realizaba, como es propio de estos festivales, con el encendido de grandes hogueras.

En la actualidad conocemos esta festividad gracias a la tradición cristiana que la ha conservado, tras una hábil manipulación, sacándose de la manga unas fiestas de “Todos los Santos” cuyos orígenes, a nivel tradicional, no resultan del todo claros y cuyo significado sólo cobra validez cuando los relacionamos con la antigua tradición pagana del culto a los muertos, asociado a esta fecha.

La práctica brujeril evoca rituales célticos arcanos que tal vez no se celebraban de modo exactamente igual pero cuya esencia se mantiene idéntica. Su propósito era la celebración de All Hallow Een como momento cósmico en el que se abren las puertas entre nuestro mundo y el de los muertos, el reino de lo desconocido.

En algunos países, especialmente en los EE.UU., se conservan estas celebraciones con el nombre original algo transformado en la festividad de Halloween. En esta festividad se mantiene el tono lúdico pero se evidencia el temor hacia lo que no se comprende. Así, se supone que las brujas andan sueltas y con ellas los poderes oscuros y, lógicamente, las fuerzas malignas.

En atención a esto, los niños se disfrazan de brujas, de diablos y de monstruos, pidiendo su botín en forma de dulces y caramelos a cambio de “dejar en paz” a los habitantes del lugar.

Un personaje típico que no puede faltar en la fiesta de Halloween, toma la forma de una calabaza hueca en la que se han tallado uno o dos rostros humanos siendo, cuando son dos, el uno sonriente y el otro enfadado, en el lado opuesto. En el interior, se coloca una vela de tal modo que la luz irradia por los agujeros tallados, dándole un aspecto entre burlesco y espectral.

En Europa, la festividad ha perdido gran parte de su aspecto lúdico y se reduce en su mayor parte a una triste evocación de aquellos que fallecieron. Suele asociarse a esta fecha la celebración de misas, el encendido de velas y el llevar flores a los cementerios, únicos recuerdos de aquellos cultos del Fuego y de Natura. La fiesta, rebautizada como “Todos los Santos”, evoca veladamente sus verdaderos orígenes.

Se mantiene, en esencia, el recuerdo de que existe una conexión entre la fecha y la relación entre el mundo de los vivos y el de los muertos, pero la evocación gozosa en la que los que estaban al otro lado compartían la fiesta con los que estamos a este lado de la puerta, queda transformada en el recuerdo difuso y doloroso.

Más aún, lejos de aceptar la muerte como un proceso natural, la convierten en algo tenebroso y oscuro, temible. Las misas no buscan tanto crear un lazo entre vivos y muertos como alejar a éstos de aquellos y guiarlos hacia su morada.

Las flores en los cementerios, uno de los símbolos clásicos ya mencionados, evocan aquel antiguo aspecto de comunión con la naturaleza, convirtiéndose en una pequeña ofrenda a las almas de aquellos que ya se fueron.

La razón de su uso vendría dada por la creencia, según la concepción ocultista, de que la flores frescas emanan una esencia sutil, que reconforta las formas astrales de los fallecidos recientemente durante el confuso periodo que va desde el momento del fallecimiento hasta el instante que comprenden qué son y en donde están ahora, comenzando a adaptarse a la nueva situación.

Se trata de una bella ofrenda, especialmente si es el amor quien la acompaña por encima de la conturbadora desesperación, y es entonces cuando puede aportar algo a aquellos que ya no están entre nosotros, especialmente si ello se realiza en los momentos cósmicos apropiados, como puede serlo la puerta de Halloween.

Pero hay que tener en cuenta que la costumbre posterior de usar estas flores de tela o plástico, no posee valor alguno en este sentido, puesto que carecen de esa esencia sutil de la que hablábamos, y el factor de embellecer el lugar donde abandonaron sus cascarones mundanos y sus envoltorios físicos, resulta de poco valor para los muertos.

La consideración hacia los fallecidos y el apoyo que precisan en los momentos de confusión que siguen a la muerte están contemplados por numerosas culturas. Egipcios y tibetanos, por ejemplo, llegaron a constituir sus peculiares “libros de los muertos” a modo de guía para los recién desencarnados.

El proceso del difunto es el de desprenderse del cascarón que fue su cuerpo físico, al igual que la mariposa se desprende y aleja del cascarón que antes fue su cuerpo en forma de crisálida. Tal vez por eso los antiguos griegos llamaron a la mariposa “psique”, vocablo que significa “alma” y, que por ello se dibujara a las almas desencarnadas con la apariencia de mariposas.

Este proceso se produce de forma natural y se demora más o menos en base al apego a su viejo estado y a su temor a lo desconocido, de ahí que nuestra “ayuda” pueda acelerar ese proceso o hacerlo más traumático.

La esencia de las flores, las velas, e incluso las misas y, muy especialmente el amor con que se realizan tales actos, contribuirán a ayudar al alma en su proceso. De ahí también el que resulte absurdo el temer o venerar, año tras año, aquello que se depositó en el cementerio, pues se trata cada vez más de un cascarón vacío. Nuestros buenos deseos podrán dirigirse hacia la forma astral de los difuntos desde cualquier lugar pues no están vinculados ya a ningún sitio ni recipientes físicos.

Pero de nuestro planteamiento se deduce también que podemos perjudicar a aquellos a quienes amamos demorando su proceso de transición. ¿Cómo? Tratando de retener sus almas con nuestro egoísmo, invocándolas, agravando su confusión y tratando de retenerlas junto a nosotros con un amor mal entendido.

Es en este proceso de desprendimiento del cuerpo o desencarnación cuando la esencia sutil de las flores parece ayudar a los del otro lado.

Las velas poseen una virtud semejante en su efecto al de las flores. En la práctica ocultista la luz de las velas abre caminos sutiles en la mente, que enlazan nuestra consciencia habitual con el plano psíquico, aquél que también denominamos “plano astral”.

Estos canales permiten que nuestros pensamientos fluyan hacia allá donde los encaminamos, penetrando en el campo de lo psíquico, allá donde moran las almas, y de ahí su utilidad en alentar en el camino a los difuntos y su especial asociación con esta festividad.

Por otra parte, las velas aparecen en todas las solemnidades que evocan antiguos festivales del fuego, en representación del elemento ígneo y, como ya hemos dicho, el 1 de noviembre es uno de los grandes festivales anuales del fuego.

Francisco Ortega Bustamante.