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EL NOMBRE DE MARAVILLAS

10 Sep

FLORES-MARAVILLAS-ENVIADO

 No son menester grandes pesquisas para afirmar que el nombre de Maravillas, aplicado a la patrona de Cehegín, no fue invención del Padre Francisco Moreno. Algún osado, contra toda evidencia histórica, ha llegado a escribir que la advocación de Maravillas no la había llevado ninguna imagen antes de la Virgen de las Maravillas, de Cehegín. Quién fue capaz de estampar tan solemne disparate, si aún no  ha llegado a su noticia la conferencia que di el año 2000 (tres veces en Cehegín y una en Mataró) sobre las múltiples “Vírgenes de las Maravillas”, esperemos que, al menos de ahora en adelante, no se atreverá a repetir tamaño error. Recuerdo, a este respecto, el “faratute” que casi le da a un joven ceheginero, al decirle yo que había varias Vírgenes de las Maravillas, y que algunas eran anteriores a la de Cehegín. Me replicó, lívido y desencajado: “¡Y yo que me creía que nuestra Virgen de las Maravillas era la única! ¡Se me han caído los palos del sombrajo!”

 Está claro que el P. Moreno, encaprichado del nombre de Maravillas, determinó ponérselo a la nueva imagen mariana encargada a Nápoles; y ya antes de venir la Virgen a Cehegín, se fue difundiendo ese nombre por el pueblo. Según él mismo cuenta, la víspera de llegar la imagen, la gente cantaba por las calles una copla, inspirada, sin duda, por él: “Esta noche es nochebuena y no es noche de dormir, porque la Virgen de las Maravillas por mañana ha de venir”. Salta a la vista que el P. Moreno tenía pensado y repensado el nombre, antes de que la imagen arribara a Cartagena, pues allí mismo se lo impuso, previo sorteo cinco veces repetido, en el que su papeleta salió siempre ganadora, sorteo que volvió a repetirse en Cehegín con idéntico resultado.

 ¿Conocía el P. Moreno el nombre de Maravillas, ya existente? No puede caber la menor duda, según vamos a demostrar. La Virgen de las Maravillas más famosa en España era, a la sazón, Ntra. Sra. de las Maravillas, de Madrid, muy popular ya en el siglo XVII, bajo el reinado de Felipe IV. Huelgan todas las elucubraciones sobre qué imagen de las Maravillas pudo influir en el P. Moreno para decidirse a adoptar ese nombre, desde el momento en que consta, por su biógrafo, que “salió un excelente misionero, y llegó repetidas veces a misionar en la corte de Madrid”. ¿Se imagina alguien que el P. Moreno, el amartelado “Loco de la Virgen”, hubiera dejado de visitar a la popularísima Virgen de las Maravillas, en sus estancias en Madrid? Esta predilección del P. Moreno por el nombre de Maravillas no obsta a la interpretación tradicional de que ese nombre presagiaba las maravillas de la gracia que la sagrada imagen había de obrar entre sus devotos; y que esa aspiración o deseo del fraile tal vez fueron los que lo inclinaran a preferir tal nombre. Ni cabe tampoco descartar que la elección del nombre de Maravillas se debiera a las maravillas artísticas que el fraile iluminado confiaba ver en la imagen ensoñada, sueños que el escultor logró plasmar en la incomparable efigie. A menos que le concedamos, obviamente, al P. Moreno dotes de profeta o adivino, ¿cómo podía él escoger un nombre que aludiera a la extraordinaria fuerza milagrosa de la imagen, ansiada y presentida, pero aún no experimentada, o a su fabulosa perfección artística, pero jamás imaginada? Quede, pues, bien asentado que, para 1725, estaba harto divulgado el nombre de Maravillas, desde un siglo atrás al menos, y no sólo en Madrid, sino por España entera. Así, lo atestigua el carmelita P. Antonio de Santa María: “Las Religiosas Carmelitas Recoletas gozan de la milagrosa imagen de Nuestra Señora, que llaman de las Maravillas, bien conocida en España por sus prodigios”.

 Si al P. Moreno le embelesó y entusiasmó el nombre de Maravillas, quizá fue porque preveía en él un contenido especial, ya que soñaba con una imagen que fuera realmente un compendio de maravillas, tanto por su portentosa figura, como por su prodigiosa virtud taumatúrgica. Pero, lo que sí está claro es que el P. Moreno no se inventó un nombre que ya existía, sino que hubo de tomarlo lógicamente de alguna de las imágenes veneradas bajo ese título en España por aquel entonces. Lo único que puso el padre fue su tenaz empeño en que se llamara así la flamante imagen napolitana.

 Veamos, por último, la explicación del nombre de Maravillas, de la que circulan tres versiones. Según unos autores, el convento de carmelitas se llamó así por haber encontrado en el huerto un Niño Jesús, sentado entre florecillas llamadas maravillas, Niño que luego colocaron entre las manos de la Virgen, pues encajaba perfectamente. Para otros, y es más verosímil, una vez trasladada a Madrid la imagen en 1622, estuvo tres años en casa del escultor Francisco de Albornoz, que la restauró, y allí surgió el nombre de Maravillas, por haber colocado junto a la imagen una maceta de flores llamadas maravillas. Por último, una tercera tradición mantiene que Ana del Carpio, mujer del escultor, tuvo repetidas veces un misterioso sueño en que veía a la Virgen pidiéndole albergue en su casa, al tiempo que abría sus manos y le mostraba a su divino Hijo, a quien servía de trono un ramillete de flores maravillas. Lo que sí es incuestionable es la dependencia del nombre Maravillas de la flor maravilla o Calendula officinalis, flor que definen así los diccionarios: “Planta herbácea, con flores en cabezuelas, de color anaranjado. Es planta comunísima como ornamental en macetas y jardines. El cocimiento de sus flores se ha usado como antiespasmódico”. Se parece bastante a la margarita, aunque es menor su tamaño.

 Finalmente, procuraré encalmar al ceheginero de marras, pajizo del sobresalto, cuando se enteró de que había otras Vírgenes de las Maravillas. La existencia y preexistencia de casi una treintena de ellas no difumina ni menoscaba la prevalencia de la de Cehegín; antes, al contrario, hace que su figura se magnifique, puesta en parangón con las otras. Podrán otras Vírgenes de las Maravillas aventajar a la ceheginera en aristocracia o antigüedad, en popularidad o riqueza, pero lo que es en sublimidad de inspiración, en finura de modelado, en delicadeza de semblante, en galanura de atuendo, en bizarría de colorido, en gallardía de cuerpo, en donaire de talle, en garbo de movimiento, en ternura de mirada, en dulzura de expresión, y en hechizo de Niño, en todo eso la patrona de Cehegín sobrepuja largamente a las demás, o como diría un castizo ceheginero: “Nuestra Rubia le saca veinte pleitas a todas sus tocayas”.

 GORTÍN.

 

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CEHEGÍN – IMÁGENES DEL PASADO – ARTÍCULO Y FOTO FOB.

1 Ago

Copia de 64

Un rincón con mucha solera, además, del  centro neuralgico a lo largo de algunos siglos, aportándonos historias diversas y, cuanto menos, muy interesantes y documentadas.

En esta foto de los años sesenta del pasado siglo, nos muestra cierta riqueza de establecimientos que ya pasaron al recuerdo, como puede ser El Banco Español de Crédito, Confitería Motolite, que se encargaba de dar aromas que enloquecían a todos, o más bien, alimentaban, José el del vino en su pequeña bodeguica en los bajos del Hospital de la Real Piedad, también, Fernando Moya López, entre tejidos y electrodomésticos, radios y televisiones en blanco y negro, la ferretería de Emilio el de Marco, que luego pasaría a los hermanos Corbalán Gil.

Tengo que destacar un detalle que se aprecia al fijarnos con más precisión, o sea, como un pequeño tablón de anuncios colocado en las puertas del mencionado hospital, pues bien, en realidad, aparte de algunas notas o esquelas, también se ponían los panfletos de las películas que iban a proyectar en el cine, pero que dependiendo del color del panfleto, así era el aviso para conocimiento del contenido, una forma de comunicar si la película estaría o no subida de tono, o lo que es igual, apta para mayores, una curiosidad que nos dice, que también los símbolos han hablado siempre en su lenguaje.

 

Francisco Ortega Bustamante

Anécdotas históricas: “CRÍA CUERVOS”.

13 Jul

Este famoso refrán cobra verosimilitud con Eduardo VIII de Inglaterra, duque de Windsor, tras su abdicación en 1936.

Este hombre que abandono un trono por amor, fue incapaz de mostrar gratitud hacia Walter Monckton, su asistente personal, que no dudó en seguirle al exilio cuando contrajo matrimonio con la divorciada estadounidense Wallis Simpson. Tras más de treinta años a su servicio, a la hora de su jubilación, el duque de Windsor se limitó a regalarle una pitillera… Y por si fuera poco, ¡con su nombre mal escrito!

A BUSCARSE Y TAMBIÉN A FAMILIARES Y AMIGOS – UN BONITO RECUERDO DE ÉPOCAS QUE YA NO REGRESAN – ARTÍCULO Y FOTO FOB.

2 Jul

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Ya no vuelven las sonrisas arrancadas de verdaderos corazones. Tampoco existe ya entre nosotros, la nobleza y la sinceridad de aquéllas gente que amaban de verdad, tanto a sus seres más cercanos, como a los que compartían la hoz en la siega de los campos de la mancha.

Ya no vuelven las madrugadas de chocolate y chusco, ni tampoco suenan las campanas cantando mientras repican. se han dado al silencio. Ya no tocan ni a duelo. Son silencios de almas que aún viven entre nosotros, aunque sea estampados a perpetuidad en una foto. son historias reales. hoy, todo es mentira.

Francisco Ortega Bustamante.

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CEHEGÍN, UNA DE LAS DIVERSAS TORRES DE MURALLA RECUPERADAS SITA EN CALLE NUEVA – GALERÍA FOB.

30 May

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APUNTES DE LA ABUELA – (Archivo personal de Francisco Ortega Bustamante)

25 May

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I

Es el “amor” un bicho
Que cuando pica
No se encuentra remedio
Ni en la “botica”,

Porque sus males…
Si el “Cura” no los cura
Son incurables.

II

Es el amor, señores
Como el cigarro.
Nadie los deja…
Y todos quieren dejarlo.

Y el que lo deja,
Es para volver luego…
Con más fuerza.

III

Al principio de amarse
Dos corazones,
Nunca falta un demonio
Que les estorbe.

Pues muchas gentes,
Donde no les importa…
Suelen meterse.

MÁS SOBRE EL JARDÍN DEL CONVENTO – ARTÍCULO Y GALERÍA FOB.

23 Abr

Copia de 36Copia de 35

Parece como si el tiempo no pasara cuando vemos estas imágenes de otros tiempos ya vividos, pero que, sin lugar a dudas, dejan honda huella en ese baúl de los recuerdos que todos llevamos a cuestas, más aún, cuando la nostalgia nos invade de alguna manera, para bien o para mal. Ahí están.

Sigo pensando – a titulo personal – que el encanto y la magia que nos regalaba este jardín antes de su remodelación, no se puede comparar ni mucho menos, con la frialdad de la era del mármol, y no entraremos en lo bonito o no de un nuevo proyecto modernista con ciertos retoques futuristas, algo así, como la firma de un diseño. Pero como decía, para los que si vivieron esos momentos envueltos en papel de regalo, estas fotos, logran con su presencia, abrir de nuevo ese regalo que una vez fue.

Francisco Ortega Bustamante.