LA ARDILLA COMÚN – ARTÍCULO Y GALERÍA.

11 Nov

Squirrel1280px-Sciurus_vulgaris_(Madrid,_Spain)_0612290964GWardilla-720x340ClECkjpWAAAnhnmíndice
Es un mamífero de pequeño tamaño, su cuerpo es alargado y estrecho, con una larga cola de aspecto esponjoso y muy poblada de pelo. Puede medir entre 19 y 24 cm. a lo que hay que añadir la cola que mide entre 15 y 20.5 cm. Su peso varía entre los100 y 150g. En los juveniles, y en los adultos de 250 a 500 gr.

Durante el invierno, las orejas están provistas de unos pequeños pinceles (penachos de pelo) muy característicos en su punta, que pasada esta estación se caen. El color de su espalda puede ser pardo oscuro, rojizo o castaño vivo y su vientre es de color blanco. Se han observado ejemplares totalmente blancos (albinismo) y, los más comúnmente, totalmente negros (melanismo).

Las patas traseras son de mayor tamaño que las delanteras, tienen 4 largos dedos más el pulgar de reducido tamaño, poseen unas largas uñas curvadas. Las patas delanteras poseen 4 dedos más un rudimentario pulgar que también están provistos de uñas. Su dentadura consta de 22 piezas, teniendo en la mandíbula superior, 2 incisivos de crecimiento continuo, 4 premolares y 6 muelas, y en la inferior, 2 incisivos, 2 premolares y 6 muelas, careciendo totalmente de colmillos. Las hembras están provistas de 2 pares de glándulas mamarias.

Es una especie arborícola, que baja al suelo únicamente para buscar alimento, trasladarse de un árbol a otro más distante o para beber. La ardilla es muy ágil, trepa fácilmente y a gran velocidad a los árboles, dando grandes saltos de árbol en árbol. Posee además una vista excepcional y sabe también bucear.

Su actividad discurre únicamente durante el día, comenzando la actividad al amanecer y permanece activa durante todo el año al no tener periodo de hibernación. Sin embargo, durante la época de abundancia, recolecta alimentos almacenándolos en su nido, para así en los días fríos del invierno, permitirse el lujo de no salir a buscar alimento hasta que calienta el sol, o si se suceden varias nevadas, permanecer en el nido comiendo de la despensa.

Camina con la cola estirada, ya que le sirve para equilibrarse y como órgano de expresión, pero al saltar la ondea hacia atrás. Fuera de la época de celo, los machos pueden unirse para formar pequeños grupos, los cuales, delimitan el territorio con orina.

Emite un chillido estridente al que le sigue una voz ronca o un gemido. También se le escucha una especie de “chuc chuc chuc” seco y rápido. Las crías producen también un sonido muy agudo similar a un chillido. Sus principales enemigos son el gato montés (Felis silvestris), el armiño (Mustela erminea), la garduña (Martes foina) y la marta (Martes martes), quién la persigue y alcanza saltando de árbol en árbol, pudiendo luego instalarse en su nido. También es presa común de muchas aves rapaces como el azor, el ratonero, los búhos y las águilas.

Las huellas miden de ancho unos 3 cm. En las delanteras se aprecian 4 dedos y en las traseras 5. Los excrementos son cortos, casi esféricos, aplanados por un extremo y afilados por el otro. En verano son de color marrón y miden de 5 a 8 mm de largo por unos 5 ó 6 de ancho; en invierno son más oscuros y de tamaño ligeramente menor.

Come todo tipo de semillas de árboles, roe las escamas de las piñas hasta alcanzar los piñones, se alimenta también de brotes, yemas, tubérculos, cortezas, hongos, avellanas, nueces, bellotas, ayucos, moras, líquenes, muérdago, huevos y algún pájaro de tamaño pequeño, e incluso, en época de escasez, le valen los invertebrados.

Pueden nacer entre 1 y 6 crías, aunque lo más frecuente es que nazcan 3 ó 4, sin pelo y con los ojos cerrados, pesando sólo unos 12 gramos. A la semana de vida les nace el pelo, y a la segunda tendrán ya la primera muda, teniendo que esperar unos 7 meses para la siguiente muda de pelo. A las 3 semanas les salen los dientes de leche, que no se convertirán en definitivos hasta pasadas 10 semanas.

Transcurridas las 4 ó 5 semanas, abrirán los ojos y comenzarán a oír, y para cuando tengan aproximadamente 2 meses, ya estarán jugando delante de la madriguera, siempre bajo la atenta vigilancia de la madre. Las jóvenes ardillas no abandonarán a su madre hasta que sean adultas, siendo capaces de reproducirse transcurridos entre 6 y 11 meses.

Tiene 2 periodos de celo, que varían dependiendo del clima y de la cantidad de alimento. El primero tiene lugar entre los meses de enero y abril, y el segundo entre finales de mayo y el mes de agosto. El periodo de gestación dura entre 40 y 60 días (en las tierras bajas, las ardillas suelen parir tras 28 días de gestación), tras los cuales nace la primera de las dos camadas anuales.

La esperanza de vida de las ardillas en libertad, es de aproximadamente 6 años, pudiendo vivir en cautividad por espacio de 10 años. Pequeñas y de aspecto juguetón, las ardillas pasan el día saltando entre las ramas de los árboles con una rapidez impresionante. A ello contribuye su larga cola que, con unos 20 centímetros, es la parte de su cuerpo que más llama la atención. Igual que sucede con los perros y los gatos, las ardillas utilizan la cola para expresar alegría, enfado o miedo. También la utilizan como manta a la hora de dormir para resguardarse del frío.

Su pelaje es normalmente castaño rojizo, aunque puede tener diversas tonalidades dependiendo del hábitat en el que viva. Sus patas delanteras tienen cuatro dedos y un pequeño pulgar, mientras que las patas traseras poseen cinco dedos. El tamaño y la gran movilidad de sus patas delanteras las convierte en unas pequeñas manos de las que se ayudan a la hora de comer. Las piñas son el principal alimento de estos pequeños animalitos, que también comen nueces, cerezas, fresas, frambuesas, setas, etc. Son golosos por naturaleza, cuando vayas al bosque déjales moras o manzanas y verás que festín se dan con ellas.

Las ardillas pasan la mayor parte del tiempo en los árboles, donde construyen sus nidos, que pueden confundirse con los de los pájaros. Utilizan ramitas, pajas, musgo y hojas para hacer su “casa”, con lo que consiguen un lugar confortable donde poder dormir. Los nidos son esféricos, de un tamaño aproximado de 22 cm., y suelen tener 2 orificios de acceso para facilitar la huida, uno mayor que otro, pudiendo ser taponados desde el interior. Es aquí donde acumula sus alimentos para épocas de escasez como el invierno, época en la que disminuye su actividad, aunque no llegan a hibernar.

Cuando hace mal tiempo o cuando las ardillas dejan solas a sus crías para buscar alimentos, cierran la entrada de su nido para que no entre ninguno de sus enemigos, como el gato montés, el águila, el búho, la marta o el armiño.
Medio dónde habita (acuático o terrestre) Terrestre.
Tipo de ecosistema donde se encuentra Viven en Bosques de coníferas.
Distribución geográfica de la especie Europa y Asia.
Características del medio físico (luz, temperatura, humedad, salinidad, altitud, etc.)
Normalmente vive en las zonas sombrías de los bosques de coníferas, aunque se le puede encontrar en los bosques de hoja caduca, y es más frecuente en las zonas de baja montaña que en la altitud, prefiriendo los bosques jóvenes y cerrados. Se adapta a la vida desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud.

Su pelaje es normalmente rojizo, aunque puede tener diversas tonalidades dependiendo del hábitat en el que viva. Debido a que las crías de las ardillas nacen ciegas, sus madres deben protegerlas durante los primeros meses de vida hasta que se hagan más grandes y puedan defenderse por sí solas.

 

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“UN VIVO ENTRE LOS MUERTOS” – ARTÍCULO Y GALERÍA.

5 Nov

1708141c474c2aaNoche de ánimas 8874b10

…y caminaba en la noche casi perdido, mientras pisaba la niebla que me acorralaba más a cada paso. Me hubiera gustado encontrar algo de refugio bajo algún destartalado chamizo recostado en un ribazo. Me abrazó ese cementerio entre sus cuatro paredes, de las que se entra para no salir jamás, o eso dicen. Un vivo entre los muertos.

Panteones o mausoleos, nichos y pabellones enteros, el parpadeo de algunas luces con olor a cera, incluso el vuelo de las coronas, giraban suspendidos por la espesa niebla sobre mi cabeza – digamos – como una infernal espiral con intenciones de arrancar mis pies del suelo. ¡No me da la gana, me quedo!

Esa noche de las que llaman de las Ánimas del purgatorio, se convirtió en un fortuito escenario de estudio y reflexión. Un lugar que, por las propias circunstancias, más bien le hubiera llamado:

“el lugar donde pernoctan ya sin tiempo, las almas de aquéllos que tuvieron que marchar sin equipaje”.

Las enlutadas fotos de cada nicho, parecían tener vida propia, pues sus miradas se clavaban en mi cuerpo mientras seguían mis pasos sin parpadeos. ¡Si están muertos porqué miran!

Entiendo que era un intruso en su alcoba celestial. Que rompía su silencio o la paz de sus lechos de ladrillo y cemento. Posiblemente su sueño eterno.

He hablado con ellos ya entrando en la madrugada mientras levantaba la niebla. Algunos claros, dejaban ver quizá algo mejor, la arquitectura de la muerte. Los cipreses erguidos como fieles guardianes y compañeros, pero al mismo tiempo, también mudos testigos de quien entra y sale en cada noche, mientras que cobijan a nobles pájaros bajo sus pobladas ramas como hoteles de muchas estrellas. Sí, los cipreses también guardan muchos secretos, de esos que levantarían a un muerto si los contaran.

Mi quietud y mi silencio, me permitían oír al propio silencio, ese que no hay palabras para expresar su lenguaje, ese que, sin apenas darte cuenta, se ha metido en tus propios huesos. El que te inmoviliza y veta tus propios pasos. Quizá no es miedo, pues la realidad de las almas que deambulan, es mucho más fuerte que cualquier miedo. Esas almas que, cuando tienes la suerte de poder verlas, aunque no de poder describirlas, el miedo se convierte en paz, la noche en tu compañera y los muertos…significan ese abrazo, que todo vivo quisiera.

Francisco Ortega Bustamante

OTRA EDICIÓN MÁS DEL MERCADILLO “EL ZACATÍN” EN BULLAS TENIENDO COMO PROTAGONISTAS AL QUESO DE CABRA Y LA PRESENCIA DE VARIOS DE VRIOS GRUPOS DE ANIMEROS – GALERÍA FOB.

5 Nov

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ANIMEROS DE CEHEGÍN EN EL MERCADILLO EL “ZACATÍN” DE BULLAS – GALERÍA Y VIDEO FOB.

5 Nov

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1 DE NOVIEMBRE…DÍA DE TODOS LOS SANTOS – “HALLOWEEN” – HISTORIA.

31 Oct

 

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SHAMHAIM

Probablemente es una de las festividades más marcadamente célticas, pues era en esta fecha, cuando comenzaba el año céltico con el encendido de los fuegos de Sahamhaim.

Se trata de otro de los grandes festivales del fuego; su celebración se realizaba, como es propio de estos festivales, con el encendido de grandes hogueras.

En la actualidad conocemos esta festividad gracias a la tradición cristiana que la ha conservado, tras una hábil manipulación, sacándose de la manga unas fiestas de “Todos los Santos” cuyos orígenes, a nivel tradicional, no resultan del todo claros y cuyo significado sólo cobra validez cuando los relacionamos con la antigua tradición pagana del culto a los muertos, asociado a esta fecha.

La práctica brujeril evoca rituales célticos arcanos que tal vez no se celebraban de modo exactamente igual pero cuya esencia se mantiene idéntica. Su propósito era la celebración de All Hallow Een como momento cósmico en el que se abren las puertas entre nuestro mundo y el de los muertos, el reino de lo desconocido.

En algunos países, especialmente en los EE.UU., se conservan estas celebraciones con el nombre original algo transformado en la festividad de Halloween. En esta festividad se mantiene el tono lúdico pero se evidencia el temor hacia lo que no se comprende. Así, se supone que las brujas andan sueltas y con ellas los poderes oscuros y, lógicamente, las fuerzas malignas. En atención a esto, los niños se disfrazan de brujas, de diablos y de monstruos, pidiendo su botín en forma de dulces y caramelos a cambio de “dejar en paz” a los habitantes del lugar.

Un personaje típico que no puede faltar en la fiesta de Halloween, toma la forma de una calabaza hueca en la que se han tallado uno o dos rostros humanos siendo, cuando son dos, el uno sonriente y el otro enfadado, en el lado opuesto. En el interior, se coloca una vela de tal modo que la luz irradia por los agujeros tallados, dándole un aspecto entre burlesco y espectral.

En Europa, la festividad ha perdido gran parte de su aspecto lúdico y se reduce en su mayor parte a una triste evocación de aquellos que fallecieron. Suele asociarse a esta fecha la celebración de misas, el encendido de velas y el llevar flores a los cementerios, únicos recuerdos de aquellos cultos del Fuego y de Natura. La fiesta, rebautizada como “Todos los Santos”, evoca veladamente sus verdaderos orígenes.

Se mantiene, en esencia, el recuerdo de que existe una conexión entre la fecha y la relación entre el mundo de los vivos y el de los muertos, pero la evocación gozosa en la que los que estaban al otro lado compartían la fiesta con los que estamos a este lado de la puerta, queda transformada en el recuerdo difuso y doloroso.

Más aún, lejos de aceptar la muerte como un proceso natural, la convierten en algo tenebroso y oscuro, temible. Las misas no buscan tanto crear un lazo entre vivos y muertos como alejar a éstos de aquellos y guiarlos hacia su morada.

Las flores en los cementerios, uno de los símbolos clásicos ya mencionados, evocan aquel antiguo aspecto de comunión con la naturaleza, convirtiéndose en una pequeña ofrenda a las almas de aquellos que ya se fueron. La razón de su uso vendría dada por la creencia, según la concepción ocultista, de que la flores frescas emanan una esencia sutil, que reconforta las formas astrales de los fallecidos recientemente durante el confuso periodo que va desde el momento del fallecimiento hasta el instante que comprenden qué son y en donde están ahora, comenzando a adaptarse a la nueva situación. Se trata de una bella ofrenda, especialmente si es el amor quien la acompaña por encima de la conturbadora desesperación, y es entonces cuando puede aportar algo a aquellos que ya no están entre nosotros, especialmente si ello se realiza en los momentos cósmicos apropiados, como puede serlo la puerta de Halloween.

Pero hay que tener en cuenta que la costumbre posterior de usar estas flores de tela o plástico, no posee valor alguno en este sentido, puesto que carecen de esa esencia sutil de la que hablábamos, y el factor de embellecer el lugar donde abandonaron sus cascarones mundanos y sus envoltorios físicos, resulta de poco valor para los muertos.

La consideración hacia los fallecidos y el apoyo que precisan en los momentos de confusión que siguen a la muerte están contemplados por numerosas culturas. Egipcios y tibetanos, por ejemplo, llegaron a constituir sus peculiares “libros de los muertos” a modo de guía para los recién desencarnados.

El proceso del difunto es el de desprenderse del cascarón que fue su cuerpo físico, al igual que la mariposa se desprende y aleja del cascarón que antes fue su cuerpo en forma de crisálida. Tal vez por eso los antiguos griegos llamaron a la mariposa “psique”, vocablo que significa “alma” y, que por ello se dibujara a las almas desencarnadas con la apariencia de mariposas. Este proceso se produce de forma natural y se demora más o menos en base al apego a su viejo estado y a su temor a lo desconocido, de ahí que nuestra “ayuda” pueda acelerar ese proceso o hacerlo más traumático.

La esencia de las flores, las velas, e incluso las misas y, muy especialmente el amor con que se realizan tales actos, contribuirán a ayudar al alma en su proceso. De ahí también el que resulte absurdo el temer o venerar, año tras año, aquello que se depositó en el cementerio, pues se trata cada vez más de un cascarón vacío. Nuestros buenos deseos podrán dirigirse hacia la forma astral de los difuntos desde cualquier lugar pues no están vinculados ya a ningún sitio ni recipientes físicos.

Pero de nuestro planteamiento se deduce también que podemos perjudicar a aquellos a quienes amamos demorando su proceso de transición. ¿Cómo? Tratando de retener sus almas con nuestro egoísmo, invocándolas, agravando su confusión y tratando de retenerlas junto a nosotros con un amor mal entendido.

Es en este proceso de desprendimiento del cuerpo o desencarnación cuando la esencia sutil de las flores parece ayudar a los del otro lado.

Las velas poseen una virtud semejante en su efecto al de las flores. En la práctica ocultista la luz de las velas abre caminos sutiles en la mente, que enlazan nuestra consciencia habitual con el plano psíquico, aquél que también denominamos “plano astral”. Estos canales permiten que nuestros pensamientos fluyan hacia allá donde los encaminamos, penetrando en el campo de lo psíquico, allá donde moran las almas, y de ahí su utilidad en alentar en el camino a los difuntos y su especial asociación con esta festividad.

Por otra parte, las velas aparecen en todas las solemnidades que evocan antiguos festivales del fuego, en representación del elemento ígneo y, como ya hemos dicho, el 1 de noviembre es uno de los grandes festivales anuales del fuego.

FRANCISCO ORTEGA BUSTAMANTE

HISTORIA DE HALLOWEEN – ARTÍCULO Y GALERÍA.

31 Oct

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La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow’s Eve”. Literalmente, significa “Víspera de Todos los Santos”. Aparentemente, pues, esta celebración macabra y humorística anglosajona estaría vinculada a una fiesta solemne y considerada como de estricta observancia por la Iglesia Católica: el Primero de Noviembre, festividad de Todos los Santos. Pero esto no es del todo cierto.

¿Cuáles son los orígenes de Halloween? El verdadero origen de esta fiesta anglosajona es milenario y de variada procedencia. Halloween tiene una raiz céltica y otra romana. Los romanos dedicaban la fiesta denominada Feralia al descanso y la paz de los muertos, haciendo sacrificios y elevando diversas plegarias a sus dioses paganos. También los romanos dedicaban una festividad a Pomona, la diosa de las cosechas y los frutos, cuyo símbolo es una manzana -obsérvese que uno de los juegos tradicionales del Halloween es el juego de morder la manzana (bobbing for apples)-. Pero con anterioridad, ya los pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia y norte de Francia, celebraban la festividad llamada Samhain. Samhain o La Samon era un festival que ocurría entre finales de octubre y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno. Los druidas, auténticos sacerdotes o chamanes célticos, creían que en una determinada noche, la del 31 de octubre, las brujas gozaban de mayor vitalidad, a los propios druidas se les concedía el don de adivinar el futuro, los límites entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos desaparecían completamente, e incluso, que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos. Por eso, en la noche de Samhain los druidas preparaban enormes fogatas y hacían conjuros, intentando ahuyentar a los malos espíritus, y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, en la superstición de que los difuntos, a quienes las leyendas les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, se irían contentos y les dejarían en paz. En aquellas gentes, para las que cualquier hecho de la naturaleza era poco menos que profético, la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el que vagaban perdidos los fantasmas de los muertos del último año en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan.

Cuando el Cristianismo llega a los pueblos célticos, la tradición del Samhain no desaparece, pese a los esfuerzos realizados por la Iglesia Católica para eliminar supersticiones paganas que pudieran entroncar con el satanismo o culto al diablo. Sin embargo la fiesta del Samhain sufre alguna transformación. En el calendario gregoriano, el 1 de noviembre pasó a ser el día de Todos los Santos; el Samhain, la víspera de Todos los Santos, pasó a denominarse All-hallows Eve y, actualmente, por contracción de la expresión, Halloween; y por su parte, el Día de los Todos los Difuntos o Día de Todas las Almas pasó a ser el 2 de noviembre. Las tres celebraciones juntas, “Eve of All Saints”, “Day of All Saints”, and “Day of All Souls”, se denominan en la tradición irlandesa Hallowmas.

A mediados del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses empiezan a llegar a América. Con ellos llegan su cultura, su folclore, sus tradiciones, su Halloween… En un primer momento Halloween sufre una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, los Estados Unidos reciben una nueva oleada de inmigrantes de origen céltico. La fiesta de Halloween, en América, se mezcla con otras creencias indias y en la secuela colonial, el Halloween incluye entre sus tradiciones el contar historias de fantasmas (telling of ghost stories) y la realización de travesuras (mischief-making), bromas (fortunes) o los bailes tradicionales. La gente comienza a confeccionar disfraces (disguises) o trajes para Halloween (Halloween costumes).

Así, en Estados Unidos, Halloween, evoluciona y se desentiende de la tradición cristiana. Halloween se convierte en una noche con aura de débil misterio, brujas, fantasmas, duendes, espíritus, pero sin que se pierda el ánimo festivo y el buen humor. Una noche de dulces, bromas, disfraces y películas de terror, perdidos ya los miedos atávicos de los viejos ancestros irlandeses.

(El Rincón del Vago)

ALGUNOS PEQUEÑOS CONSEJOS PARA TENER EN CUENTA LA NOCHE DE HALLOWEEN

31 Oct

CARTEL HALLOWEEN

– Si la llama de una vela de pronto cambia de color amarillo-rojo al azul, eso significa que hay un fantasma cerca de nosotros.

– Si queremos asustar a un alma en pena (muy útil si nos pasa lo anterior) lo que hay que hacer es tocar una campanilla, entonces ser irán como alma que lleva el diablo.

– La presencia de mascotas es asimismo muy útil para mantener alejados a los espíritus.

– Las velas que se encienden en Halloween no deben usarse en ninguna otra época del año, trae mala suerte y pueden pasar cosas que escaparan a tu control.

– Según un antiguo ritual celta, cuando se encendían grandes hogueras en este día, cuando el fuego se extinguía con las mismas cenizas dibujaban un circulo alrededor de la hoguera, luego eran colocadas pequeñas piedras por cada miembro de las familias participantes en la parte interior del circulo, al día siguiente si por alguna causa alguna de las piedras no estaba en su sitio o había sido dañada el que la hubiera puesta ahí la noche anterior, ya podía ir haciendo testamento y ponerse a rezar porque la muerte vendría a buscarlo en un plazo máximo de doce meses. Así que si se os ocurre seguir este ritual celta y colocar piedrecitas, mejor no ir a verlas al día siguiente, por si acaso……

– Si una señora, por casualidad, se pone de parto y da a luz esa noche, que sepa que su hijo podrá ver y hablar con los espíritus.

Así que, en la próxima Noche de Halloween, divertiros, si, pero tened cuidado si de repente sentís un escalofrío en la nuca……. No será porque no os he avisado……….

Publicado en el blog de:

El Trolley de Nieves